Que al parecer inocentemente andan cayendo en aquello de la “política ficción” quienes pregonan que hay desconfianza en las autoridades mexiquenses por parte del gobierno federal, o algún tipo de alejamiento en el contexto del caso Lino Rodríguez, el alto funcionario del gobierno estatal detenido a través del Operativo Enjambre por presuntos nexos criminales.
Independientemente de que algunos elementos habrán tenido las instancias de procuración de justicia para proceder, los cándidos analistas quizá han pasado por alto dos mensajes claros y contundentes que echan por tierra sus conjeturas: en el arresto llevado a cabo por la Marina y la Secretaría de Seguridad Pública federal, estas instancias hicieron sinergia con la Fiscalía General de Justicia... del Estado de México.
Que más aún, el arresto del coordinador general en la zona sur ocurrió el pasado 2 de julio… y tan solo tres días después la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, estuvo de visita en Nezahualcóyotl, muy alegre y acompañada de la gobernadora Delfina Gómez para disfrutar juntas del crucial partido de la selección mexicana ante Inglaterra en la transmisión que se llevó a cabo en plena plaza pública. El que entendió, entendió.
Que ayer, además de maratónica, estuvo muy movida la audiencia ante el juez de la aún alcaldesa de Tenancingo, Nancy “N”, acusada de ser pésima actriz en la película de su propia producción “Me secuestraron pero escapé sin despeinarme”. La sesión duró más de 10 horas y finalmente resultó vinculada a proceso (aunque le concedieron suspensión condicional por seis meses). Pero por si no fuera suficiente su mala imagen y haber demandado previamente a cuatro periodistas locales que han cubierto el caso (acusó “daño psicológico” y exigió 120 mil pesos a cada uno) ahora salir de la audiencia reincidió.
Resulta que reporteros y reporteras de al menos seis medios de comunicación fueron agredidos por los policías municipales que resguardaban a la presidenta municipal mientras llevaba a cabo un nuevo escape espectacular, ahora de las cámaras; los “cumplidos guardianes del orden” propinaron empujones y golpes a los periodistas. Una rayita más al tigre napolitano. A ver qué sigue.