Que está cantado el tiro, y mientras son peras o manzanas, acuerdos o discordias dentro de la 4T, el dirigente del Partido Verde Ecologista en el Estado de México, José Couttolenc, sigue estirando la liga y anunció que tendrán sus propios procesos de cara a las elecciones de 2027. El próximo 26 de octubre nombrarán a sus “defensores ambientales” (de alguna manera tenían que ponerle a sus precandidatos, y qué mejor que una denominación tan de moda), y así cantado reconoció que los perfilados se encaminarán para alguna candidatura.
Por si quedara duda, el hombre que trae más bardas con su nombre en la entidad aseguró que “vamos a pedirles que salgan y hagan la consulta acerca de si quieren ir en alianza”. Otra vuelta de tuerca.
Que hay que recordar que el PVEM ha sido el primer recolector de desertores de otros partidos y, por lo que se ve, de todo tipo de perfiles que vea conveniente para sus estrategias, así se trate de alguien con la posición aparentemente más contradictoria en lo que al medio ambiente se refiere: ayer presentaron al presidente de la Cámara Nacional de la Industria Maderera (Canainma) en el Estado de México, Antonio Ruiz, como su nuevo integrante. Cosas Veredes.
Que hablando de temas ambientales (que también tienen que ver con la seguridad), luego de la explosión de pirotecnia que dejó personas 10 fallecidas y decenas de heridos en Temascalcingo, el Ayuntamiento comenzó reuniones con delegados, mayordomos y fiscales para reforzar las medidas de seguridad durante las próximas fiestas patronales. A ver.
Que en medio del reciente debate sobre el uso de teléfonos celulares en la infancia, vale la pena echarle un ojo al estudio “Disrupting Harm México”. José Antonio Ruiz Hernández, oficial nacional de Protección a la Infancia de Unicef, subraya en torno a este documento que no existe un solo espacio donde las y los menores estén a salvo, pues “la escuela, la casa y las redes sociales se han convertido en sitios propicios para lastimar su integridad psicológica y, en ocasiones, física”. Más preocupante aún: en 64 por ciento de los casos los victimarios pertenecen al círculo cercano.