Que quienes se mueven en los pasillos de la Fiscalía Anticorrupción cuentan que las actas apócrifas en el Registro Civil de Durango terminaron destapando una auténtica «red de fantasmas nacional». Lo que empezó como un simple truco local de coyote de ventanilla escaló hasta los escritorios del Centro Nacional de Inteligencia, luego de comprobarse que la banda clonaba identidades, revivía o «mataba» gente al gusto del cliente y hasta cobraba seguros de vida multimillonarios usando partidas de defunción a la medida.
Que el mismísimo fiscal Noel Díaz trae una lista que ya rebasa los 30 detenidos y, según amagan los que saben, el hilo de la cobija apenas se está jalando. Dicen que entre los «clientes VIP» figuraban nada menos que siete extranjeros de origen asiático inscritos como mexicanos.
Que donde las cosas andan con la temperatura al tope es en la Secretaría de Educación, tanto en la capital como en la Región Laguna. Y es que el mensaje desde la Fiscalía Anticorrupción cayó como balde de agua fría para quienes pensaban que la venta de plazas y los cobros de «aviadores» eran faltas administrativas que se arreglaban con un guiño de ojo. En Gómez Palacio ya hubo la primera sentencia firme de dos años y ocho meses tras las rejas, mientras que en la capital avanzan seis carpetas de investigación.
Que en los pasillos del Senado la sorpresa fue mayúscula cuando la coahuilense Cecilia Guadiana Mandujano levantó la mano, pero no para defender la postura del oficialismo, sino para pedir licencia. Y es que el timing no pudo ser más fino: la separación de su curul ocurrió justo cuando en el pleno arrancaba la discusión sobre la reforma para exigir nacionalidad mexicana exclusiva a quienes pretendan despachar en Palacio Nacional o en las gubernaturas.
Dicen los malpensados que a la legisladora, nacida al otro lado del Bravo en Laredo, Texas, la sola mención del tema le avivó las llamadas del terruño y prefirió ver el debate desde la barrera antes de terminar atrapada en el fuego cruzado del debate identitario.
Que entre los senadores del bloque de la Cuarta Transformación juran que la salida temporal de Cecilia Guadiana obedece a “asuntos de agenda personal estrictamente programados”.
Que quien tuvo que salir a aclarar posturas fue el senador coahuilense por Morena, Luis Fernando Salazar. Resulta que el legislador no tuvo de otra más que admitir que sí tiene la doble nacionalidad y que la madre patria le tira bonito, pues ostenta la española junto con la mexicana. Pero para que no lo vayan a tachar de desleal al movimiento, Salazar ya dejó en claro que apechugará el costo y votó a favor de la reforma constitucional que promueve la presidenta Claudia Sheinbaum.
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