Que cuentan en los pasillos de Bicentenario que las indirectas del gobernador cayeron como balde de agua fría en más de un despacho. Y es que, aunque el mandatario prefirió reservarse los nombres de aquellos secretarios que se han dedicado a tirar la casa por la ventana antes de tiempo, en el gabinete ya todos se voltean a ver con lupa. Dicen los que saben que, mientras a la mayoría de las dependencias les pidieron apretarse el cinturón para aguantar el jalón del cierre de año, hay dos o tres funcionarios despabilados que siguieron gastando a manos llenas como si no hubiera recortes. La llamada de atención ya se hizo pública, así que la duda en los pasillos de la alta burocracia estatal no es quiénes fueron los del gasto desmedido, sino a cuál de ellos le van a dar el primer jalón de orejas administrativo antes de que llegue la Navidad.
Que muchos temían que la presión de los mil millones de pesos que se deben a proveedores llevara al Gobierno del Estado a aplicar la vieja receta de pedir prestado. Sin embargo, en el entorno de Durango aseguran que la indicación es clara: ni un peso más de deuda mediante créditos. La estrategia para hacerle frente a los pasivos de fin de año será la contención pura y dura de los presupuestos en todas las áreas. Con este freno financiero, a más de un proveedor se le devolvió el alma al cuerpo al saber que sí habrá flujo, aunque a varios secretarios les haya tocado cancelar partidas de gastos superfluos.
Que en Morena continúan agarrados del chongo por el control de las posiciones clave. Para la coordinación de los comités municipales —la antesala para la codiciada candidatura a la alcaldía de Torreón— se registraron la pareja formada por Shamir Fernández y Pili de Aguinaga, además de Cintia Cuevas, quien también se anotó para buscar una diputación federal; el chiste, al final del día, es garantizar su lugar en la boleta y no soltar el hueso político.
Que en la alcaldía la paciencia con las industrias que se pasan de listas en Gómez Palacio llegó a su límite. Tras la bronca por las descargas lácteas y de mezclilla en el Río Nazas, la alcaldesa Betzabé Martínez Arango trae la espada desenvainada. El chistecito salió caro: dos bombas del cárcamo quemadas y un olor insoportable. Las instrucciones son mano dura y multas ejemplares, sin importar el peso del corporativo.
El director del Sideapa, Luis Fernando Uc Nájera, anda con las botas puestas metiendo cuadrillas a marchas forzadas. Aunque los mantos acuíferos están a salvo, ya tienen el expediente armado para fincar responsabilidades financieras. Los daños no los paga el pueblo.
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