Que mientras todo mundo andaba farmeando auras, Rubén Rocha Moya les madrugó con la novedad de que retomó la silla, que había dejado 112 días atrás por encabezar una lista de 10 personajes políticos de Sinaloa buscados por la justicia estadunidense con cargos de narcotráfico, secuestro y asesinato, y desató una ola de deslindes que comenzó con la aclaración de Gobernación sobre la investigación abierta de la FGR y los deslindes de Morena, diputados, senadores y hasta el Verde contra la “decisión personal” del gobernador, que amarra fuero apenas 24 horas después de que sometieron a proceso a otro personaje clave en la trama Ismael Zambada.
Que entre los propios cuatroteístas reina el desconcierto por la vuelta de Rubén Rocha Moya a la gubernatura, pero en especial destaca el planteamiento de los diputados federales, que no sólo pintaron su raya con el rebelde, sino que le exigieron “reconsiderar” y solicitar otra licencia. Como otros actores guindas, expresaron su respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum y quedó la duda de las motivaciones del sinaloense para su madruguete, porque no se manda solo. ¿O qué?
Que durante septiembre las mañaneras de los viernes de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien por cierto ayer se reportó enferma por un cuadro de gripa, aunque hizo home office, se llevarán a cabo fuera de la capital y además tiene contemplado ofrecer mensajes sobre su segundo Informe de gobierno en las plazas públicas de las diversas entidades.
Que quien llegó pisando callos a Hidalgo el jueves pasado fue el flamante delegado de Morena en ese estado, Adán Augusto López, quien hizo su primera aparición pública bajo esta figura durante el informe de su compañera de bancada Simey Olvera, y para atajar los rumores desatados ipso facto el dirigente estatal del partido, Marco Antonio Rico Mercado, salió a marcar territorio y aseguró que la presencia del senador no implicaba interferencia en la selección de candidaturas y que su encomienda tiene como propósito fortalecer el trabajo del partido. Bueno.