Que si había dudas sobre el encono, por llamarlo de alguna manera suave, que dejó al PT la selección de futuros candidatos de Morena a gobernadores, hay que poner atención a los dichos ayer de su dirigente, Alberto Anaya, quien dijo que no fue invitado a la celebración por el aniversario 15 de los guindas, porque “son prácticas de la 4T, a veces ni entre ellos se invitan”, además de ponerle el cascabel al gato con eso de “la injerencia norteamericana” en los destapes de coordinadores. Sí anda de malas con sus aliados.
Que como en la ceremonia del Oscar, Morena armó un in memoriam en su fiesta de 15 en el Auditorio Nacional, en el que recordó, entre otros, a Manuel Camacho Solís, René Drucker Colín, José María Pérez Gay, Miguel Barbosa, Ifigenia Martínez, Rosario Ibarra de Piedra y Arnaldo Córdova, padre de uno de los principales detractores de la 4T, Lorenzo Córdova, expresidente del INE.Sin embargo, hubo quienes notaron una ausencia inocultable: Porfirio Muñoz Ledo. ¡Qué rencorosos!
Que quizá porque ande escuchando voces tipo “Ken Salazar, hermano, ya eres mexicano”, vaya usted a saber de parte de quién, el exembajador de Estados Unidos aquí se declaró “mexicano-americano”, orgulloso de las dos cosas, de sus raíces, y dijo que su familia lleva más de cuatro siglos en Texas, todo para amenazar, perdón, para avisar que vuelve a Ciudad de México el 14 de octubre para contar su historia, se entiende, contenida en el libro Fronteras, editado por el sello Miguel Ángel Porrúa.Vayan por las palomitas.
Que por tercera semana consecutiva, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación le enmendó la plana al bloque mayoritario del INE, ahora con un revés a la puerta abierta a las boletas planchadas por ocurrencia de la nueva consejera Frida Gómez. La explicación de Felipe de la Mata, de que “sólo por arte de magia” un voto sin doblez entra a la urna, dinamita todas las justificaciones al respecto, por lo que se tiene que corregir ese riesgo a la perpetración de un fraude a la antigüita.