Que la presidenta provisional del INE, Blanca Cruz, no usará la oficina de Guadalupe Taddei con el argumento de que será más enredo emprender una mudanza de cuatro semanas que mantenerse en su oficina. El hecho es que nadie quiere tener nada que ver con la renunciante, como el diputado morenista Sergio Gutiérrez Luna, quien se desmarcó de la reforma para otorgarle superpoderes que le permitieron imponer a incondicionales en cargos clave y asignar millonarios contratos a su proveedor favorito, porque si bien admitió que él presentó la iniciativa, su correligionario Pável Jarero se le adelantó con una reserva en el Senado.
Que por cierto, será en los próximos días cuando se discuta en comisiones senatoriales sobre las iniciativas que buscan eliminar la facultad de la presidencia del INE, hoy a cargo de Blanca Cruz, para designar unilateralmente a titulares de las direcciones ejecutivas y unidades técnicas del organismo, con el fin de restablecer la intervención colegiada del Consejo General. Pável Jarero, autor de la reforma que otorgó el superpoder a Guadalupe Taddei, dijo que respaldará lo que decida la mayoría. Faltaba más.
Que más rápida que el Cadillac de Checo Pérez se vio la bancada de Movimiento Ciudadano, que propuso inscribir en letras doradas la leyenda “Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, promotor de la transición a la democracia” en el Muro de Honor del Senado, por su papel fundamental en la transformación de las instituciones políticas y en el fortalecimiento de los derechos de participación ciudadana, así como por su trayectoria y liderazgo en un proceso histórico del sistema democrático mexicano.
Que hablando del ingeniero, la que llegó temprano al Panteón Francés para gestionar con los deudos el homenaje fue la secretaria de Cultura, Claudia Curiel, quien se encargó de las gestiones federales y en la Ciudad de México. Entre los ausentes a las honras fúnebres estuvieron, por cierto, los antiguos jefes del cuasi finado PRD, Jesús Zambrano, Jesús Ortega y Carlos Navarrete, mientras que los vistos con recelo fueron los morenistas Adán Augusto López y Gerardo Fernández Noroña.