“Porque la naturaleza humana es exógena al individuo”

Laguna /

No es que seamos elementalmente “buenos” o “malos”, no naciste siendo una “buena” persona y aquel que roba no nació siendo una “mala” persona, simplemente somos lo que nos rodea; la naturaleza humana no existe. 

Asumimos que ciertas características místicas y casi casi etéreas están plasmadas metafísicamente en nosotros al momento de nacer, pero estas particularidades presentes en nuestra existencia se construyen a través de la cultura, sociedad y la historia. 

La naturaleza humana no es algo que se pueda definir de manera objetiva o universal, sino que es algo que se construye a través de las experiencias y las prácticas culturales de los seres humanos. 

De esta manera, la naturaleza humana se convierte en algo que es dinámico y plural, esta se construye a través de las interacciones entre los individuos y su entorno. 

Nuestra naturaleza no es algo que se pueda reducir a un conjunto de rasgos o características, sino que es algo mucho más complejo y se compone de una serie de dimensiones, como la corporalidad, la afectividad, la cognición y la cultura, que se interrelacionan entre sí para conformar la experiencia humana.

Hobbes presenta a los humanos como inherentemente malos y violentos, Rousseau dice que nacimos “buenos” y la vida nos hizo “malos”, pero para empezar, ¿quién dicta lo que es “bueno” o lo que es “malo”? El bien y el mal son conceptos relativos que dependen de la perspectiva de cada individuo y de la sociedad en la que vive. 

Lo que es considerado bueno o malo varía de una sociedad a otra y de una época a otra, lo que demuestra que estos conceptos no son universales y eternos. 

La filosofía se desenvuelve en los matices, pocas veces habrá una verdad absoluta comprobable y la duda sobrevivirá cualquier respuesta, con esto en mente, mi opinión difiere en cuanto a los puntos de vista de Hobbes y Rousseau, yo creo que somos un lienzo en blanco, listo para ser acribillado por las realidades de la vida y coloreado por los placeres y virtudes de la misma.

Juzgar es algo constantemente visto con una connotación negativa, pero si tenemos en cuenta que lo que nos rodea es lo que nos construye, considero necesario juzgar nuestras decisiones, interacciones y entornos. 

Aquella misma agua que hace que un huevo se vuelva duro, hace que una papa se vuelva blanda, tenemos que dictar nuestro entorno y no dejar que nuestro entorno nos dicte a nosotros. 

Para Nietzsche, el estado más allá del bien y del mal implica la capacidad de superar las limitaciones de la moral convencional y la sociedad, logrando así crear una nueva moral basada en la afirmación de la vida y la voluntad de poder. 

Este estado de libertad y de autonomía es lo único que podría llegar a permitir la realización legítima de este lienzo que es nuestra existencia.

  • Eduardo Emmanuel Ramosclamont Cázares
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite