Eduardo Emmanuel Ramosclamont Cázares
  • La Verdad Como Fisura

    Sin embargo, el problema, y quizá también la tragedia, es que el sujeto nunca controla del todo aquello que verbaliza. Habla, sí, pero mientras habla también se filtra.
  • Me gusta creer que Ícaro cayó feliz

    Siempre he sentido una secreta simpatía por Ícaro. No lo observo como a un joven imprudente que desatendió la advertencia de su padre, sino como a una conciencia radicalmente inconforme con la topografía de los límites.
  • Economías del deseo

    No perdí una fe; perdí una orientación. Y desde entonces, todo lo que hago parece atravesado por un esfuerzo más o menos disimulado por reconstruir, de manera precaria, aquello que antes venía dado.
  • El actor de método

    Me gusta creer, como forma de autoconsuelo, que el mundo me ha orillado a usar una máscara; a estar siempre en escena. Pero la realidad difiere de esta consolación: la mayoría de las veces esta máscara cubre mi persona por decisión propia.
  • ¡Que imprudente!

    - Anagnórisis (del griego ἀναγνώρισις, anagnṓrisis, “reconocimiento”): momento de revelación en el que un individuo descubre una verdad fundamental sobre sí mismo o sobre su realidad, transformando radicalmente su comprensión de su propia vida.
  • La gramática secreta de las oportunidades

    Siempre he hecho lo más que se puede de cada oportunidad, durante algún tiempo me preocupaba mi insaciabilidad, esa sensación de querer siempre un poco más, de no conformarme.
  • La Epifanía de la Verdad

    La verdad no siempre irrumpe como una sentencia clara, a veces aparece como una pausa, como un temblor mínimo, como una frase que regresa con insistencia.
  • Más allá de la evidencia

    Nos recuerda que las decisiones más determinantes, amar, comprometerse, afirmar un proyecto vital, no pueden reducirse a algoritmos ni a garantías objetivas.
  • Ontología de la Urgencia, Apuntes sobre una Vida que no Espera

    Hay una evidencia que la conciencia suele esquivar con una pericia casi patológica: la vida es demasiado corta, no porque termine pronto, sino porque se gasta antes de ser vivida.