Luis Alberto Ayala Blanco

Ciudad de México /
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A los dieciocho años, por ¿azar? mi primera clase de la carrera de Ciencias Políticas en la UNAM resultó ser la materia de Filosofía Política I, que impartía un profesor llamado Luis Alberto Ayala Blanco. Llegué al salón con sumo nerviosismo y había ya comenzado la clase un profesor muy joven, así que tomé mi lugar tímidamente en una banca disponible. Conforme avanzó la clase aprendí que impartía un libro de un autor para mí desconocido, René Guénon, La crisis del mundo moderno, y Luis Alberto explicaba las diferencias simbólicas y conceptuales entre las sociedades de castas y las democráticas, criticando la falsa horizontalidad de las segundas, que hacían creer a sus miembros que gozaban de iguales derechos y privilegios cuando en la práctica a todas luces, no era así.

Hasta la fecha recuerdo la sensación como si mi mente hubiera sido abierta en dos, pues tanto en esa primera clase como en muchísimas subsecuentes, tanto la muy particular bibliografía que impartía Luis Alberto (Étienne de la Boétie, Nietzsche, Schopenhauer, Canetti, Colli, y por supuesto, Roberto Calasso), como su también muy apasionada forma de impartir los textos que le parecían canónicos, literalmente hacían que se trastocara la propia forma de ver y estar en el mundo. A partir de esa primera clase me acerqué a él primero como maestro, después nos hicimos amigos, y en total terminé tomando unas 10 clases, fue el director de mi tesis sobre George Orwell, y junto a un grupo de amigos nos impartió durante unos dos años de manera semanal un seminario sobre Nietzsche.

Algunos años después, en 2002, cuando ya cursaba la maestría en Ciencias Políticas, surgió con Luis Alberto, así como con Rafael López y Francisco de la Mora, la idea de montar una editorial, a la que por azares del destino terminamos llamando Sexto Piso. Luis Alberto fue tanto el primer editor como el artífice de la visión del tipo de editorial que nos gustaría ser, fuertemente inspirada en su admirada Adelphi Edizioni, comandada por Calasso. Fue gracias a su vínculo personal con este último que, tras comentarle de nuestro incipiente proyecto, Calasso cedió con gran generosidad los derechos de publicación de su primera novela, El loco impuro, cuya aparición sin duda fue fundamental para poner en el mapa a una pequeña editorial independiente. Al poco tiempo siguió otro libro de Calasso, La locura que viene de las ninfas y otros ensayos, que en ese momento no existía como libro ni siquiera en italiano. Cuando Calasso vino en 2005 a presentarlo a la FIL de Guadalajara, a recibir el Premio al Mérito Editorial que otorga anualmente la feria, y a impartir una conferencia en el Centro Cultural Universitario de la UNAM, representó todo un acontecimiento cultural que nuevamente supuso un tremendo espaldarazo para un proyecto editorial que construía su catálogo en esos primeros años. Fueron también cruciales títulos tempranos como las Memorias de un enfermo de nervios, de Daniel Paul Schreber, o El único y su propiedad, de Max Stirner, tanto por la relevancia que tuvieron (y siguen teniendo) los libros como tal, como por el perfil que cimentaban en el catálogo, en torno al cual giraban propuestas de otros miembros como fueron en su momento los libros de Orwell o de los serbios Milorad Pavić o Goran Petrović, un poco en el sentido de las “afinidades electivas” de Goethe.

El pasado 18 de octubre lamentablemente falleció este maestro, editor, escritor, que impactó muchísimas vidas a lo largo de los años. Queda su legado académico, editorial y literario, notablemente el ensayo El silencio de los dioses. Gracias por todo, querido Luis, descansa en paz.


  • Eduardo Rabasa
  • osmodiarlampio@gmail.com
  • Escritor, traductor y editor, es el director fundador de la editorial Sexto Piso, autor de la novela La suma de los ceros. Publica todos los martes su columna Intersticios.
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