En vísperas de una de las celebraciones más significativas de México, particularmente de Hidalgo, el Día de Muertos o de los Fieles Difuntos, recibimos la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien llegó a tierras hidalguenses con anuncios importantes para las familias y los jóvenes de esta entidad.
Acompañada por el gobernador Julio Menchaca Salazar, la mandataria dedicó parte de su agenda a dos asuntos fundamentales: atender las consecuencias de las lluvias que golpearon a numerosas comunidades y ampliar las oportunidades educativas para las nuevas generaciones. Dos temas distintos, pero unidos por una misma exigencia: que el bienestar llegue hasta donde más se necesita.
Primero la reconstrucción, y en Pachuca, Sheinbaum encabezó la entrega de tarjetas a 2 mil 259 familias que perdieron sus viviendas por la vaguada monzónica de octubre de 2025. Cada una recibirá 400 mil pesos para reubicarse en zonas seguras y reconstruir su hogar, mediante tres ministraciones. La inversión para estos apoyos ronda los 900 millones de pesos, dentro de un programa de reconstrucción para Hidalgo que, de acuerdo con la Presidenta, alcanza cerca de 8 mil millones de pesos.
No se trata de cifras menores. Detrás de cada tarjeta hay una familia que perdió su patrimonio, una historia interrumpida por la fuerza de la naturaleza y la necesidad de comenzar nuevamente.
Menchaca reconoció la respuesta del Gobierno de México desde los primeros momentos de la emergencia. La coordinación permitió movilizar alimentos, trasladar personas y atender comunidades afectadas mediante un operativo aéreo extraordinario.
Sin embargo, el verdadero éxito de la reconstrucción no se medirá únicamente por el dinero entregado, sino por la capacidad de garantizar que las familias puedan vivir nuevamente en lugares seguros y recuperar la tranquilidad.
En Tecozautla, la Presidenta inauguró un plantel de la Universidad Nacional Rosario Castellanos, institución que busca acercar la educación superior gratuita a jóvenes que, en otras circunstancias, tendrían que abandonar sus comunidades para estudiar una carrera.
La unidad cuenta con 300 estudiantes y ofrece cuatro licenciaturas: Turismo Comunitario, Medicina, Administración y Comercio, y Derecho y Criminología. Para marzo de 2027 se prevé incorporar Ciencias Agroecológicas y Ganadería Sustentable.
Sheinbaum planteó una meta ambiciosa: duplicar, al término de su gobierno, la matrícula nacional de esta universidad, que actualmente reporta 120 mil estudiantes.
La apuesta tiene sentido. En un país donde las desigualdades educativas siguen condicionando el futuro de miles de jóvenes, abrir universidades representa una oportunidad para ampliar horizontes y fortalecer el desarrollo regional.
Y aquí también cuenta la coordinación entre los gobiernos municipal, estatal y federal, una fórmula que deberá traducirse en resultados duraderos.
Identidad que no se improvisa
En estos días, todo el estado, pero principalmente en la Huasteca, se transforma con el Xantolo, una celebración en la que la música, las danzas, los altares y los panteones recuerdan que la muerte no borra la memoria ni rompe los lazos con quienes se adelantaron en el camino.
Es una tradición que habla de pertenencia, comunidad y esperanza. Valores que también deberían orientar la acción pública.
Porque gobernar no consiste solamente en anunciar inversiones o inaugurar edificios. Consiste en responder cuando una familia lo pierde todo y en abrir oportunidades para que un joven pueda construir su futuro sin tener que abandonar sus raíces.
La visita presidencial deja compromisos importantes para Hidalgo.
Ahora corresponde vigilar que los recursos lleguen a sus destinatarios, que la reconstrucción avance y que la nueva universidad ofrezca educación de calidad.
Entre el recuerdo de los difuntos y la esperanza de los vivos, Hidalgo enfrenta el desafío de transformar los anuncios en realidades.
Y en esa tarea, la coordinación entre Claudia Sheinbaum y Julio Menchaca tendrá que demostrar que la transformación no se mide solamente en discursos, sino en resultados que puedan sentirse en cada hogar y en cada comunidad.