Los estrategas de Sheinbaum se están viendo muy machos, la verdad. No son los únicos, pero llama la atención porque una de las fortalezas de Claudia ha sido su independencia. En su andar ha forjado una trayectoria con fuerza propia.
Independientemente que todas las corcholatas intentan capitalizar la popularidad de AMLO, no necesita a “hombres detrás”. Y si me empujan un poco, al contrario, la relación con su ex marido Carlos Ímaz puso en riesgo su carrera política.
Ahora, el énfasis que ponen sus asesores es limitado y conservador.
Festejo que cualquier ser humano sea lo que decida y desea y, a su vez, deje a los demás ser: hombre, no binaria, mujer, LGBTTTIQ+, soltera, divorciada, en unión libre, en concubinato, en matrimonio, en sociedad de convivencia, con hijas, sin hijos, etcétera.
Qué bueno que la ex jefa de Gobierno ya tiene un nieto. Qué bueno que quiera casarse. Y si no, de igual manera, qué bueno.
El asunto es que está en pre-pre-precampaña y desde que se adelantó la sucesión, su equipo parece aconsejarle que recalque el ser: novia, próxima esposa, madre, abuela y clon de Andrés Manuel. Ahí están las imágenes, las declaraciones, las fotos.
Ayer difundió videos de su hijo e hija cuando eran menores de edad. En entrevista radiofónica anunció su boda. Antes dio detalles de su pareja. Avisó cuando se convirtió en abuela.
Imagino que los publicistas saben que vivimos en una sociedad patriarcal y los estereotipos, roles y prejuicios, generalmente y por desgracia, funcionan.
Pero Claudia Sheinbaum es y se merece más que eso. Y, por supuesto, México también.
Necesitamos a una persona que gobierne bien. Punto.
Alguien profesional, capaz, inteligente, honesta, congruente, responsable, servidora de toda la población, sin distingos, defensora de derechos y libertades…
Se me quedó muy grabado lo que dijo Patricia Mercado en una entrevista que le realicé: cuando fue candidata presidencial, perdió el debate por dejar de ser ella misma, por hacerle caso a todos los señores que la rodeaban y le daban consejos.
Para tomar nota.
Aquí entre nos
Y la pre-pre-precampaña de Claudia no es de las peores. Ya hablaremos de ello.