¡Lo lograron!: le dieron en la madre al INE

  • 4ta de Humboldt
  • Elliot Ruiz

Ciudad de México /
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Guadalupe Taddei no es la excepción, es la regla. El servicio público mexicano es una madeja de conflictos de intereses que alberga miles y miles de proveedores “favoritos”, sanguijuelas que succionan a placer directamente del erario. ¿Por qué, entonces, tanto escándalo por el romance de doña Lupita con su “proveedor favorito”? Porque, a pesar del abuso de sus funciones, Taddei hacía todo lo que podía por mantener viva la autonomía del INE.

Fue Taddei quien advirtió, ante una inminente reforma electoral promovida desde el poder, la posibilidad de que México perdiera las garantías del sistema electoral. Fue Taddei quien se opuso públicamente a que se le recortara el presupuesto al árbitro electoral. Fue Taddei quien planteó serios cuestionamientos técnico-operativos sobre la elección judicial. Fue Taddei quien se negó a entregar el padrón electoral al Gobierno federal. Una funcionaria “empoderada” como ella no le sirve a la 4T, sobre todo cuando se acerca una elección en la que el voto de castigo amenaza con hacerse presente. La van a desechar, aun cuando a ella le deben el enjuague para “legitimar” la elección de los acordeones, con la que hoy se imparte justicia a la carta.

“¡Ay, cómo eres, Alfredo!”. A otros, por peores cosas, los han protegido. Pero tenían que tumbar a Taddei y colocar en su lugar a un alfil completamente leal al partido, aunque esto signifique atentar directamente contra la democracia. Para eso se le dieron tantas atribuciones: para que se sirviera con la cuchara grande. Permitir la corrupción es una medida de control político: quien firma el pacto no puede salir limpio. Para eso sirve la inteligencia y el espionaje: para filtrar información a la prensa en el momento preciso. El sistema funciona mejor que cualquier tribunal de disciplina.

Por todo esto, la salida de Taddei no es una buena noticia, porque quiere decir que la colonización del INE va a agravarse. Pero los obradoristas fallaron en el cálculo: no se pusieron a pensar que, al descubrir de esta manera a su presidenta, le iban a dar en la madre al Instituto Nacional Electoral. El daño es irreversible. No hay nada que el organismo ni el Gobierno federal puedan hacer para recuperar la confianza del ciudadano en las próximas elecciones. ¡Nada! El INE se suma a la larga lista de cosas que la sociedad mexicana había ganado a base de lucha incesante y que ahora pierde. ¿Por qué atentar contra el instituto que les dio el triunfo electoral? ¿Qué necesidad había, si tenían el respaldo de la gran mayoría? Dicen que van a auditar a Lorenzo Córdova. ¡Cuidado! Fue durante su presidencia cuando Morena llegó al poder. ¿Acaso van a anular las elecciones de 2018? Ahora que hay que pensar en un nuevo titular, ojalá el régimen haya aprendido que, sin consenso, la culpa no se reparte.

Mal, gracias.


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