Según el Código Nacional de Procedimientos Penales, toca al Ministerio Público “anunciar” que existe la probabilidad de que determinado sujeto ha cometido o participado en delito alguno -no dictar sentencia anticipada, como acostumbra la fiscal de la República, Ernestina Godoy-. Con respecto a Amílcar Olán, amigo de los hijos de López Obrador, las probabilidades son altísimas, y el Ministerio Público ni siquiera ha abierto una carpeta de investigación.
Fue el propio Andrés Manuel López Obrador quien, en conferencia mañanera, reconoció que Amílcar era amigo de sus hijos, o de uno de sus hijos. “Es proveedor”, dijo. Proveedor del Tren Maya, del Tren Interoceánico (el que se descarriló), del sector salud… hasta donde se ha podido documentar. Que no se nos olvide que el Poder Judicial de la Federación le sigue pagando la renta a Amílcar, según consta en contratos públicos de arrendamiento en los que aparece el nombre de Adán Augusto López Hernández, el “notario favorito” de Tabasco.
Da la casualidad de que Adán Augusto es notario de la familia de Hernán Bermúdez Requena, su exsecretario de Seguridad, a quien se le acusa de haber liderado el grupo criminal “La Barredora”, brazo del Cártel Jalisco Nueva Generación, principalmente dedicado al robo de combustible. De esas mismas cuatro letras dio referencia el hermano de Amílcar: “Conozco a ‘El Tanque’, aquí, el de la maña”, operador del CJNG en Tabasco, a decir del gobierno federal.
Hablando de tanques, la empresa Portacelis Gas and Oil, de Amílcar Olán, recibió permiso del Gobierno para importar diésel, tres días antes de que terminara el sexenio de López Obrador. Mientras tanto, la forma de destrabar los problemas de contrabando de combustible era invocando el nombre de “Andy” ante el secretario de Marina, Rafael Ojeda, según el expediente del caso Farías Laguna. Ojeda sigue sin presentarse a declarar, y parece que nadie puede obligarlo.
La fiscal que investigaba el caso fue asesinada. El contralmirante que denunció originalmente la red de contrabando fue asesinado mientras estaba de vacaciones. Un capitán de navío murió sospechosamente en una “práctica de tiro” y otro más fue encontrado muerto en la Unidad de Protección Portuaria de Altamira.
En medio de todo este entramado, Andy y Bobby (López Obrador) se “encerraron” en La Condesa con Juan Domingo Beckmann y Mauricio Garduño, socios de JDBL y Compañía, empresa dedicada a… ¡sí!, inversiones en puertos y suministro de combustibles.
Los padres de niñas y niños con cáncer acusan a Amílcar de genocidio. Con este apurado recuento, veo indicios de por lo menos tres delitos que forman parte del catálogo de prisión preventiva oficiosa: delincuencia organizada, delitos en materia de hidrocarburos y enriquecimiento ilícito. ¿Por qué no lo meten a prisión y luego investigan, así como hacen con el ciudadano común?
Mal, gracias.