Mejor voy y vengo

Ciudad de México /

Y deveras, dice la mamá: se agradece que el maestro sea exigente y que revise las tareas como antes y que mande recados para que los padres estén alertas del avance de sus hijos en los estudios primarios:

–Porque prontito se descuida uno y se desvalagan los escuincles: nomás entran a la pubertad y se alborotan, es la Edad de la Cosquilla y se sienten que ya son independientes y exigen privilegios, aunque no cumplan debidamente sus obligaciones, y entonces hay que meter mano dura y darles respuesta con firmeza:

–Es que tengo mucha tarea y tú quieres que haga quehacer…

–Es que yo también tengo muchas tareas y tienes que colaborar en la limpieza de la casa…

–Pero ya ni me das tiempo para jugar…

–Ni yo puedo ver mi telenovela y no me quejo, porque primero estás tú y luego tú, y debo atenderte…

–Pero pues yo ni pedí nacer..

–Pero ya estás aquí y te atendí desde recién nacida y te allegué lo más que pude y ahora ayudas porque ayudas o te atienes a las consecuencias. Tienes atenciones, vas a la escuela, se te arrima todo lo necesario y tienes que corresponder con lo que te toca y colaborar en lo que corresponda para mantenernos, para vivir tranquilamente…

–Pero si ayer me tocó lavar los trastes..

–Y ahora, y mañana también, porque ayer comiste y mañana también vas a comer, y harás la tarea y atenderás la jaula de los periquitos australianos y si algo más se ofrece, también…

–Y yo a qué hora voy a descansar…

–En cuanto termines. Y toma en cuenta que cuando una crece se desarrolla y muere, ya tendrá mucho tiempo para descansar en el panteón, y mientras hay que vivir y al vivir tienes derechos y obligaciones que hay que cumplir…

–Umh, pues así qué chiste. Yo no tendré hijos nomás para que vengan a sufrir.

–Pues ya quisieran muchas de tu edad padecer lo que tú: un techo, una cama, comida humilde pero a sus horas; escuela, uniformes, útiles escolares…

–Ora vas a cantarme hasta lo que no ..

–Pues no: nada más “hasta lo que sí”, para que lo tengas presente y lo valores. Y cuando ya no lo quieras, avisa para que busques empleo, te mantengas por tu cuenta y seas plenamente independiente.

–Te digo, mamá: no más tienes oportunidad y echas en cara hasta lo que no. Dame la lista con lo que quieres que traiga del mercado, y el dinero. Allá tú si no me da tiempo de terminar la tarea…

–Allá tú si te echan de la escuela por incumplida. Ahí están la lista y el dinero y lárgate, antes de que te dé una desegreñada por respondona… Y nomás tárdate y voy ti, pero ya sabes cómo…

–Huy, y hasta con amenazas, ma. Y eso que según existen los derechos humanos…

–Nomás un minuto más. Si no te largas ya, se te aparecerá el tirano que todas llevamos adentro, nomás búscale…

–Por eso mi papá no te soporta, te prendes aluego lueguito: control, control y pásame la servilleta para las tortillas, por fa.

–Da dos pasos, cógela. Naciste cansada, échate agua fresca en la cara para que despiertes: te largas o te encamino a cucharazos.

–Tranquila... tranquila, ni aguantas nada, madre…

–Me vuelves a sobar el lomo y verás cómo te volteo un revés. Soy tu madre y me respetas, quieras o no. No le busques porque me encuentras.

–Ora ya te enojaste… Mejor voy y vengo, antes que me desconozcas..


  • Emiliano Pérez Cruz

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