No caben en ningún lado

Ciudad de México /
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Después de una caída, el entendimiento queda medio atontejado, por decir lo menos. Y, sin embargo, la nave va porque el estómago no da tregua. El Wamas ya se alivió de su reciente caída. Coge el bote donde depositó la cuchara de albañilería, maceta y cinceles para retirar rebabas y escurrimientos de cemento y de la mezcla de cal y arena.

Y hay que aplicarse con fe al oficio de albañilería, porque el sol promete clima caluroso: lo que para unos significa un hermoso día, para quienes trabajan al aire libre será tortuoso, con el sudor empapando todo el cuerpo y el sombrero convertido en estorbo para ejecutar su actividad.

—Ponle más material a la mezclera y acércame otros tabiques, ya. Todavía no es la hora de la comida para descansar. Y para descansar eternamente y que ya no sufras, está el camposanto . Ai tú dirás.

— Aquí a la vuelta hay un panteón, luego me das chance de echarme una vuelta. 

— Cuando entras ahí ya no hay regreso. Si quieres llegarle entrarás pero de muerto de hambre, porque si no le pones con fe a la chamba, me voy a buscar otro chalán.

—¿Así de pesado nos llevamos ya? Ahí le dejo más tabiques y más mezcla, maistro, o le remojo más adobes…

– Qué bueno que no espere a que le ordene: sea comedido y donde quiera será bien recibido, porque los huevones no caben en cualquier lado… Y listo para irse por las tortillas a eso de la una, para mover bigote y alistarse para el domingo, que nos toca colar la loza.

–Ya dijo, nomás no se olvide de recordarle al patrón que se ponga guapo con las carnitas de cochicuino…

–Eso ya está apalabrado, nomás no aflojen el paso para terminar el entarimado a tiempo para que los boteros y paleros suden la gota gorda.

–Ya apalabré al Tamal y su grupo. Le echan ganas para hacer la revoltura, nomás no hay que fallarle con el jugo de cebada o se ponen lentejos sin sus chelas…

–Todo parece que está en orden. Nomás les sueltas las chelas de poquito, no quiero que alguno se caiga del andamio… Nos meteríamos en una broncota que ni pa’ qué.

–Usted tranquis, pronto estrenará casa y hasta nos recomendará, verá que yes…

–No lo dudo, maistro. Ya luego hacemos cuentas y tan amigos como hasta hoy. Nomás no se olvide dejar limpiecita la cisterna. 


  • Emiliano Pérez Cruz

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