Ódiame sin medida ni clemencia

Ciudad de México /

Dice la Wiki que Hunter Stockton Thompson “fue un periodista y escritor estadounidense, creador e icono del periodismo gonzo, un modelo que plantea eliminar la división entre sujeto y objeto, ficción y no ficción, y objetividad y subjetividad”.

En Mexicalpan existe el periodismo gonzo desde las crónicas de la conquista, pasando por El periquillo Sarniento; Guillermo Prieto y las memorias de sus tiempos; Renato Leduc y sus crónicas de la Revolución Mexicana: Memorias con amnesia; Jorge Ibargüengoitia y sus Instrucciones para vivir en México; el Jefe José Pagés Llergo y sus revistas Hoy, Mañana y Siempre, hasta nuestros días.

Producciones El Salario del Miedo, que encabeza JM Servín, edita el Gonzine, tabloide que no es pero tampoco estándar, aunque sí desmadroso; irreverente, pero no caricaturesco ni jornalero.

Ficción y no ficción, lo que al colaborador le venga a la cabeza y teclee y relea antes de entregar su texto con aire de rompemadres, transgresor, evadiendo la proliferación de los límites, sabedor de que se publicará en el Gonzine, que en su reciente entrega celebra XV años de Crónica de sabotaje o lo que es lo mismo: mátame pero no me dejes;

Servín dedica “Un reconocimiento a cinco legendarios amigos y consejeros que nos ayudaron a trazar esta deriva editorial: Rafa Saavedra, Sergio González Rodríguez, Eusebio Ruvalcaba, Carlos Martínez Rentería y Roberto Diego Ortega. Aquí no se rinde nadie”.

La deriva editorial abarca diversos territorios de la monstruópolis, que se sintetiza en la portada de Gonzine y da fe de lo que en ellos acontece y que es tan diverso como el paisaje urbano que antes degustábamos a bordo de un camión de la ruta Circuito Colonias o Juárez Loreto, que emergía desde el Oriente profundo cercano al Peñón Viejo, para culminar en las postrimerías de la Secretaría de la Defensa, vecina del Hipódromo de las Américas.

Viaje mucho más intenso que uno provocado por la cannabis en ayunas. Pasaba el bus por Ejército de Oriente, entonces poblado por numerosas canchas para el fútbol llanero; se internaba en las calles de la San Juan Pantitlán y lindaba con la Agrícola Oriental y rozaba Balbuena y la Moctezuma, para luego rondar la Unidad Nonoalco-Tlaltelolco, el Monumento a la Revolución y enfilar rumbo al Circuito Interior, antes conocido como avenida Melchor Ocampo, y luego por Mariano Escobedo hasta la Fuente de los Hongos y enseguida tomar Ejército Nacional y hasta aquí cubre su boleto joven, estamos en la terminal, no tan atractiva como la del Gonzine, que engalana su cuarta de forros con fotos de féminas que posaron para las lentes de Juan Ponce Guadián y Francisco Oyarzábal, afortunados ellos, que le ponen poesía al pasquín, porque como diría el maestro Monsiváis, “La poesía es el idioma último y primero” y el Gonzine la rezuma con su diseño abigarrado y el color verde mota de su más reciente entrega a la gente lectora. 

La gente es una manera de usar la autobiografía transmitiendola a un conglomerado”, dijo Monsi, y el conglomerado de colaboradores en este número rezuma autobiografía y permite concluir que cada quien vive la city como puede, y con regusto a cenizas del volcán Don Goyo.


  • Emiliano Pérez Cruz

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