La polarización social

Ciudad de México /

El campo de la psicología social o grupal nos ayuda a comprender e incidir sobre la realidad que se percibe, porque prácticamente todas nuestras relaciones sociales se forman dentro de un grupo: la familia, los compañeros de trabajo, los amigos, etcétera.

A través de estos grupos pueden surgir semejanzas y diferencias de ideas, inclusive conflictos en torno a conductas, pensamientos y emociones.

En la polarización, la percepción de los integrantes de un grupo se intensifica alejándose del punto medio, en dirección de alguno de los polos de opinión que ya se habían planteado previamente en el grupo.

Existen teorías que explican la polarización social, por ejemplo: la comparación social, personas que comparan inacabadamente sus opiniones con las de los otros, dejándose influir por las normas de ese grupo, es decir, buscan estar de acuerdo con la opinión de la mayoría y evitar el rechazo.

Pero también existe otro tipo de influencia, la de la información, también llamada argumentación persuasiva, que busca conocer del tema en cuestión y cuya investigación es la búsqueda de datos que sostengan su postura, este proceso es más meticuloso, analítico y ordenado.

En este punto entra en juego el tema del debate, que —según sea nuestro nivel de interés— le prestamos más o menos cuidado a lo que el otro dice.

Mantener una postura moderada será difícil en proporción de qué tan importante es el tema para la persona. Cuanto más intenso sea el debate el conflicto será mayor, al igual que el control de las emociones.

Confrontar puntos de vista distintos —por medio de la intensidad y la discrepancia— conduce necesariamente a la polarización, pero cuando desaparece la necesidad de diferenciarse del otro, la polarización se reduce.

En estos momentos de incertidumbre la polarización no parece ser una vía de escape segura, pues crea encono y molestias, en el mejor de los casos debiera ser un intercambio de ideas y consecuencia del debate en el que la opinión del grupo se amplíe y se nutra.

“Las convicciones son enemigos más peligrosos de la verdad que las mentiras”: Friedrich Nietzsche.

MIRIAM COLÍN Y VANESSA AGUILAR
Camina.atencion@gmail.com

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