Pocos monumentos representan tanto a México como el Ángel de la Independencia.
Está en fotografías, monedas y celebraciones. Todos lo reconocemos, aunque pocos nos hemos detenido a observarlo.
Lo primero que debemos saber es que el Ángel no es un ángel. La figura que corona la columna es una Victoria Alada.
En la mano derecha sostiene una corona de laurel, símbolo del triunfo, y en la izquierda una cadena rota, que representa el fin del dominio español y la libertad conquistada.
La Columna de la Independencia fue proyectada por Antonio Rivas Mercado. Porfirio Díaz la inauguró el 16 de septiembre de 1910, en el centenario del inicio de la Independencia.
Vale la pena mirarla completa, porque nada está ahí por casualidad. En su base aparecen cuatro figuras que representan la Ley, la Justicia, la Guerra y la Paz.
También están Hidalgo, Morelos, Guerrero, Nicolás Bravo y Francisco Javier Mina.
Destaca un niño conduciendo a un enorme león: representa al pueblo mexicano, fuerte en la guerra y noble en la paz.
Sobre la columna aparecen los nombres de otros próceres. Al frente, una inscripción resume el conjunto: “La Nación a los Héroes de la Independencia”.
Pero la columna no sólo conmemora a nuestros héroes.
Desde 1925 funciona también como mausoleo, cuando fueron trasladados desde la Catedral Metropolitana los restos de de varios de ellos.
En su interior aparece un personaje poco conocido de nuestra historia.
No están sus restos, sino una escultura que lo representa en la hoguera: Guillén de Lampart.
Irlandés avecindado en la Nueva España, concibió en el siglo XVII uno de los primeros proyectos conocidos para separarla de la Corona española, más de siglo y medio antes del Grito de Dolores.
La Inquisición descubrió sus planes y murió en la hoguera en 1659.
Más de un siglo después, seguimos llamándolo simplemente “el Ángel”. Ahí celebramos campeonatos y expresamos alegrías, inconformidades y causas.
El Ángel que no es ángel cuenta nuestra historia de abajo hacia arriba, hasta llegar a esas alas doradas que conmemoran una libertad que nadie nos regaló y que debemos proteger a toda costa.