¿Puede calificarse de izquierda un Gobierno que abandona la educación?

Jalisco /
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Los gobiernos de Morena no han priorizado la educación. El presupuesto lo deja en claro. Vea usted las cifras: los programas sociales (1.1 billones) prácticamente alcanzan en cantidad al gasto en educación (1.2 billones) y salud (1.1 billones). Y a pesar de ello, Morena se sigue autodefiniendo como un partido progresista y de izquierda. No hay proyecto de izquierda en el mundo, sea Lula en Brasil o los socialdemócratas en Finlandia, que no hagan de la educación un objetivo prioritario de Gobierno. Por una razón sencilla: la educación pública y gratuita beneficia a los sectores más desfavorecidos. La educación permite que un niño que nace en una familia con carencias pueda aspirar a una vida mejor. No sólo desde el punto de vista material, sino también humano. La educación forma para el mercado de trabajo, pero sobre todo forma personas íntegras.

Los resultados de la prueba PISA que mide los aprendizajes de los niños de 15 años en más de 90 países, son desastrosos para México. Los datos ya hechos públicos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) nos pintan un México que tiene niveles educativos en matemática y en lectura comparables a 2001. Es decir, si usted tiene cuarenta años, recibió igual o mejor educación que sus hijos. México sólo mejora en Ciencias. Sin embargo, es un dato tramposo que presume el Gobierno. La mejora en Ciencias se debe a los estudiantes de más altos ingresos. Si quitamos a los estudiantes más pudientes, México retrocedería también en Ciencias. En el México de la autollamada 4T, los multimillonarios son todavía más ricos, sólo los ricos pueden acceder a un buen sistema de salud y sólo quien gasta mucho dinero puede tener a su hijo en una escuela de calidad.

Estos datos son un balde de agua helada para México por una sencilla razón: dejamos de medir qué pasa con la educación en nuestro país. Por mero populismo e interés electoral, se satanizó la idea de evaluar a los profesores escolares y el aprendizaje de los niños. Se eliminaron las pruebas y se volvió a entregar la gestión educativa a los sindicatos de siempre. La Coordinadora (CNTE) paralizó la Ciudad de México porque quiere aún más prerrogativas, entre ellas que los maestros se puedan retirar cuando les da la gana. La cosa no acaba ahí: Mario Delgado, secretario de Educación, les prometió caminar de la mano a una nueva reforma educativa. Los sindicatos han dañado gravemente la educación en México por décadas, y el actual Gobierno les entrega las llaves de las escuelas y la gestión de los presupuestos en algunos estados como Guerrero, Oaxaca o Michoacán. Solamente estados como Jalisco han logrado contener el deterioro educativo a través de un modelo distinto al federal en donde sí se apuesta por la evaluación y los indicadores. ¿Cómo podemos mejorar nuestra educación si ni siquiera medimos?

A todo esto, se le suma un desafío más: las pantallas, el celular y la inteligencia artificial. México está muy atrás en la evaluación de PISA, pero el impacto en la calidad educativa también es perceptible en otras naciones. La dependencia de los jóvenes al celular y la adicción a las redes sociales está provocando una epidemia de falta de atención muy preocupante. Por ejemplo, países como Alemania o España tuvieron caídas significativas, en gran parte achacables a la transición de los modelos escolares: de espacios cooptados por las pantallas y la tecnología, a espacios libres de dichos estímulos y enfocados en el aprendizaje. La mayoría de los países europeos están haciendo reformas para blindar su sistema educativo de los nocivos impactos de las nuevas tecnologías. Instrumentos que no están coadyuvando en el aprendizaje, sino constituyendo generaciones enteras de estudiantes con problemas de aprendizaje y de atención. Estonia, Finlandia, Irlanda, Austria, Polonia y República Checa son de los pocos países europeos que lograron evitar la quemazón de PISA.

Tal vez no nos sorprenda, pero es el Lejano Oriente, la tierra que mejor está navegando los actuales desafíos en materia educativa. Los primeros cinco lugares del ranking son: Singapur, China, Taiwán, Japón y Corea. El primero país no asiático en aparecer en la lista es Irlanda. Singapur, por ejemplo, no gasta mucho más que México en educación (2.1% vs 3% del PIB), sin embargo, es mucho más eficiente en su gasto, en gran parte porque mide, evalúa y toma decisiones el Gobierno de Singapur con esa información.

La promesa de la izquierda y del liberalismo siempre fue la educación. La educación como llave para una sociedad más igualitaria y con oportunidades para todos. La autollamada 4T ha decidido que lo más eficaz para ganar elecciones es depositar el dinero de los impuestos en las cuentas de los ciudadanos a través de becas, apoyos o pensiones, y no invertirlo en un mejor sistema educativo. Es como si el Gobierno de México haya dado por sentado que hay una o dos generaciones que no tendrán las mismas oportunidades que sus padres. Morena ha puesto las elecciones por encima de la calidad educativa y el aprendizaje de los niños. Eso es siempre grave. Y más cuando te dices de izquierda.


  • Enrique Toussaint
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