En México el pueblo manda

Ciudad de México /

En el legítimo e inalienable derecho de cualquier nación del mundo a su independencia y a su autodeterminación.

En lo que nuestra Constitución establece con toda claridad y que a todas y todos nos obliga.

En la razón.

En nuestra propia historia.

En las luchas de nuestro pueblo.

Estos son los cimientos sobre los que descansa el histórico discurso que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo pronunció, el domingo pasado, en El Monumento de la Revolución.

Habló con la verdad y apegándose a principios, valores y convicciones a los que ha sido fiel y por los que ha luchado toda la vida.

Lo hizo en cumplimiento del mandato que más de 35 millones de mexicanas y mexicanos le dimos en las urnas en unas elecciones libres, limpias y auténticas.

No fue un alegato ideológico, tampoco una bravata, un enfrentamiento declarado con Donald Trump o una ruptura con el magnate, menos todavía y como dicen algunos sicarios informativos una defensa de Rubén Rocha Moya.

Cumplió la presidenta con su deber; defender a México; marcó los límites; le dijo al mundo, a un vecino con el que cooperamos y colaboramos, pero al que no debemos obediencia, que aquí, en este país, en el 2018 y luego de décadas de simulación, de autoritarismo y corrupción se conquistó la democracia.

Eso hizo la presidenta y más de 800 mil personas que respondimos a su llamado en 30 ciudades del país vibramos con sus palabras y las hicimos nuestras como toda mexicana o mexicano de bien tendría que hacerlo.

Sólo a quien ciega la rabia puede fingirse neutral ante este llamado razonable y urgente contra la injerencia extranjera.

Sólo las y los traidores, que se saben incapaces de ganar en las urnas, operan para facilitar una intervención en nuestra patria.

Sólo las y los lacayos llaman a cumplir, sin chistar, las órdenes dictadas desde el norte.

Porque órdenes a secas y no órdenes de aprehensión debidamente sustentadas son las que se enviaron desde Nueva York al Gobierno de México.

Órdenes imperiales dictadas, además, como parte de una masiva, virulenta y creciente ofensiva injerencista, diseñada por la ultraderecha en Washington y operada aquí -desde 2024- por la derecha y la oligarquía criollas y la gran mayoría de las y los líderes de opinión.

Ni soldados, ni fiscales, ni jueces extranjeros;  serán jamás los grandes electores. En este México libre, soberano, independiente y democrático  solo  el pueblo manda.


  • Epigmenio Ibarra
  • Periodista y productor. Fundador de la productora Argos. Corresponsal de guerra entre 1980 y 1990 / Escribe todos los miércoles su columna "Itinerarios"
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