El de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en Barcelona, no es sólo un discurso muy bien escrito que fue además muy bien dicho; es un manifiesto con peso histórico que ahonda, enriquece, orienta e ilumina el debate, de ideas, convicciones, principios y estrategias entre las fuerzas progresistas que luchan en defensa de la democracia, la justicia y la paz en el mundo.
Es también una hoja de ruta para quienes en nuestro país pretenden convertirse en candidatos de Morena y sus aliados en las elecciones de 2027.
¿Por qué?
¿Para qué?
¿Y cómo luchar?
En el discurso de Barcelona están las respuestas.
Por la democracia hay que luchar; con la convicción de que esta, como dice Claudia, significa "que solo el respeto a la diversidad y el amor por lo demás hará posible construir un mundo donde quepan todas y todos" y la absoluta certeza de que, como ella misma afirma, "no hay democracia si no hay opción por los pobres, por los desposeídos".
Más que por un cargo, para imponerse sobre otras y otros, hay que luchar para servir al pueblo de México y para someterse a su voluntad "porque la democracia —como dice una mujer que por ella ha luchado toda la vida— no es la de las élites. No es la de la concentración de la riqueza sino la de la distribución. No es la de la imposición, sino la de la participación".
Para la libertad y, "porque donde unas cuencas vacías amanezcan, ella pondrá dos piedras de futura mirada" como decía Miguel Hernández, también hay que luchar, pero no por esa libertad vacía de sentido que —como sostiene la Presidenta— defiende el conservadurismo: "la libertad de someterse a intereses externos, la libertad de convertir a las naciones en colonias modernas o la libertad del mercado sin Estado que convierte a muchos en nada y a pocos en nada".
¿Y cómo hay que luchar? Con humildad, con honestidad, con inteligencia, apegándose estrictamente a las reglas, con el respeto y el amor que nuestro pueblo, su historia, su cultura y sus valores se merecen; con la disposición de entregarse por completo a la tarea de consolidar y profundizar la transformación sin esperar nada a cambio, entregando resultados y sin aferrarse al poder; justo como hizo Andrés Manuel, justo como hace hoy Claudia.