Prevención

  • Un día a la vez
  • Erika Ramírez Rodríguez

Laguna /
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La única forma de detener el progreso, reducir consecuencias o secuelas de una enfermedad es la prevención. 

Ser precavidos también nos puede ayudar a detectar a tiempo un padecimiento. Más vale prevenir que lamentar, reza un dicho popular. 

Pero es sólo eso una frase hecha, porque del dicho al hecho hay mucho trecho.

La realidad es que los miedos nos abruman cuando se trata de acudir al médico. 

Viene el 2 de noviembre y hacemos burlas de la muerte, sin embargo, cuando nos detectamos una bolita en un seno o hay señales de una enfermedad crónica, nos negamos acudir al especialista porque dentro de nosotros existe el miedo a morir, así que vamos por una aspirina o un paracetamol para que nos calme el dolor momentáneamente, pero no acabamos con el síntoma. 

Nos sentimos invencibles y tratamos de convencernos de que no vamos a depender de un medicamento.

El miedo lo único que logra es evitar que vayamos a realizarnos esos exámenes y análisis clínicos, en dónde puede salir un diagnóstico positivo o tal vez negativo, pero que si es a tiempo nos puede salvar la vida.

Entiendo perfectamente que más que al dolor físico le tememos a perder nuestra independencia y al deterioro del cuerpo. Pero como dijo Elisabeth Kubler-Ross, pionera en el estudio de los cuidados paliativos, la muerte y el duelo, nuestros miedos no detienen la muerte sino a la vida, entonces si queremos seguir viviendo y disfrutando, brinquemos el miedo y vamos a atendernos.

Si está experimentando un dolor físico por más de una semana acuda al médico, si siente una crisis existencial vaya al psicólogo, si desde la pérdida de un ser querido no le encuentra un sentido a la vida, visite un Tanatólogo. 

La vida se nos puede ir en un instante. El trabajo seguirá, los pendientes no se irán, si nosotros estamos bien todo estará bien.

Cultivemos la autoestima habitando en nuestra vida, no como espectadores sino siendo protagonistas de nuestra propia historia.

Cuidar de uno mismo es amarse, priorizar nuestra salud física y mental es un auténtico gesto de amor. 

La prevención no se trata de tenerle miedo al futuro, sino de estar tranquilos. 

Cuidar de nuestra salud física y mental puede ser el acto más responsable y más sabio de amor propio.

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