Salud mental

  • Un día a la vez
  • Erika Ramírez Rodríguez

Laguna /
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Si con frecuencia sentimos que nadie nos entiende, que no podemos con la vida, inquietos, aprensivos, explotamos con facilidad, fatigados, se nos dificulta relajarnos, traemos las emociones a flor de piel, sentimos miedos descomunales, falta de concentración, mala memoria. 

Si nos cuesta dormir o nos despertamos constantemente. Experimentamos cambios bruscos de humor a lo largo del día. 

Es probable que tengamos problemas de salud mental y no nos hayamos dado cuenta porque nos distraemos con el trabajo, los deberes de la casa, el tráfico, la familia, los amigos, y dejamos nuestras emociones para después.

Se dice que tener una buena salud mental, es estar consciente de las capacidades que se tienen para afrontar las tensiones que se presentan en el día a día, mantener el equilibrio emocional, cognitivo, conductual y social.

Para el psicólogo humanista Carl Rogers la salud mental se refleja en el concepto de persona funcional, decía que los problemas de ansiedad o la neurosis surgen cuando hay una incongruencia entre el yo real y nuestro yo ideal, que el sufrimiento aparece cuando nos alejamos de nuestra naturaleza para complacer al entorno.

Como la salud mental no duele como una apendicitis o una migraña, pues no acudimos al Psicólogo, al Tanatólogo y menos al Psiquiatra, adquirimos nuevas formas de sobrevivir, y mientras nosotros pensamos que estamos bien, son las personas que están a nuestro alrededor quienes se dan cuenta de nuestras frustraciones, ansiedades o depresiones, creemos que no podemos darnos el lujo de llorar una pérdida, de tomarnos un espacio para hacer una introspección de cómo estamos porque no hay tiempo para ello, ya que la vida exitosa nos exige estar produciendo y se vale, mientras sea sólo para resolver en el momento, pues no es recomendable estar invalidando nuestro sentir por mucho tiempo, ya que tarde que temprano llega el malestar emocional.

¿Qué pasa en esos momentos de soledad descansa, medita o tiene que estar pegado al celular o a la televisión para no estar con usted?

Concedámonos la oportunidad de acudir a terapia, también la salud mental se previene, un pensamiento intrusivo nos puede llevar a una crisis de ansiedad. 

Un terapeuta nos puede brindar una serie de opciones para disfrutar mejor nuestra vida, la escucha de un buen amigo por muy honesto que sea, siempre tendrá un sesgo por la amistad que existe. 

No nos dejemos para después.

Aprendamos a darnos amor sosteniendo nuestra mano en esos días oscuros. 

Cuidar de nuestra salud mental no significa evitar tormentas, sino darnos el permiso de sentir sin juicios el frío de la soledad, y recordar que con la ayuda de una terapia podemos encontrar ese lugar seguro y protegido.

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