Fiac 2026 en León: Dorian Wood le canta a todes

León /
Únete al canal de Milenio
CORTESÍA: WWW.FACEBOOK.COM/DORIANWOODMUSIC/

Angelino de nacimiento y costarricense de origen, Dorian Wood (1975) empezó a formarse musicalmente desde pequeño bajo la tutela de su abuelo. Después del divorcio de sus padres se fue con su madre y sus hermanas a Costa Rica, en donde continuó con su formación artística para regresar a tierras californianas y estudiar cine. Finalmente, se decantó principalmente por el camino de la música, si bien se mantuvo cerca de otras manifestaciones como el teatro y el video. Su amplio registro vocal y su versatilidad para introducirse en géneros diversos, lo fueron convirtiendo en una figura a seguir en la escena de Los Ángeles, en la que fue destacando también por su sensibilidad a flor de piel y sus posturas políticas.

Se presentó con Bolka (2007), álbum empapado de la cultura búlgara que baña un folk de pronto vuelto soul de profunda sensación que se fortalece con los juegos corales entre pianos y ladrillos para atravesar por el pasaje de la fortaleza. Siguió con el EP Black Pig Suite y con Brutus (2010), grabado en una iglesia londinense a voz y piano. Participó en la Orquesta Killsonic, actuó en un par de óperas y para el 2011 presentó Wood, Athco, Or The Renaissance of Faggot Tree, ambicioso perfomance de largo alcance y actuó junto con la legendaria Marina Abramović en su propuesta An Artist’s Life Manifesto, presentada en el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles.

En el terreno discográfico volvió con la opus magna Rattle Rattle (2013), de temática dantesca con intensas vocales, apoyadas por el coro The Difficult Women, e instrumentaciones continuas que anuncian el fin del mundo tal como lo conocemos, entre advertencias proferidas por rostros eternos con la intervención de Ángela Correa. El propio Wood dirigió un par de videos de sendas canciones del álbum. Continuó con el intenso y decidido Down, The Dirty Roof (2014), si bien sus seis cortes tienen una mayor duración que el formato de EP anunciado, además de la pasional composición en la línea de Nick Cave, e Hymn to Freedom (2015), trío de cortes grabados en directo con apuntes góspel, y ambos predecesores de XALÁ (2017), disco completamente cantado en español y rondando temáticas como la deconstrucción masculina, tema cercano a quien se ha autodefinido como de género no binario, como también lo mostró en Mares ocultos (2022)

Vendría XAVELA LUX AETERNA (2019), tributo en clave orquestal a Chavela Vargas en el que contribuyó Alberto Montero, con quien elaboró Ecos de la catedral (2021), redefiniendo un par de canciones del español, contenidas en su álbum La catedral sumergida (2018). Presentó varios sencillos previos a un notable doblete: ARDOR (2020), conformado por varias versiones de canciones en español, y REACTOR (2020), pasado por una electrónica que entronca con un neosoul que, a su vez, busca hurgar en los recuerdos, y con un folk de alcance multicultural. Realizó otro sentido homenaje plasmado en en LHASA (2022), recordando a la cantautora Lhasa De Sela y en el que participaron Carmina Escobar y Adrián Cortés.

Integrada por seis cortes, Invasiva (2022) representó su incursión por el terreno del ambient para representar estados mentales vinculados con la ansiedad que se deriva del confinamiento, ya sea decidido u obligado, mientras que Excesiva (2023), también desarrollado a partir de una estética drone, nos sumerge frente a sonidos similares a muchos de los que cotidianamente nos acompañan; entre ambos, publicó el EP Philomeno (2022). Firmó You Are Clearly in Perversion (2023) junto con el percusionista Thor Harris (Swans), además de contar con la participación de varios colaboradores en dos de los temas constitutivos de esta especie de letanía con incursiones rítmicas y cánticos que se entrelazan con apuntes electrónicos. Además, ambos se unieron a Zola Jesus para entregar el corte Day 447 Quarantine en ese mismo año.

Por su parte, Canto de Todes (2026) transcurre a partir de un chelo salpicado por notas de piano que acompañan la por momentos doliente vocal de Wood, después exigente y al fin categórica, recordando la tesitura de Anohni, mientras vamos siguiendo algunos mapas entre Lirios, Anones, Girasoles y Dormilonas, entrando en contacto pausado con aromas de lugares floridos, empapados pero en una especie de tranquilidad en la que, en efecto, nos podemos reconocer más allá de orientaciones y preferencias. Desde la declaración política, la confirmación de identidad y la sensibilidad a punto, Dorian Wood está en tierras leonesas para compartir arte y sabiduría.


  • Fernando Cuevas
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite