La última casa al final de la calle Oak: cuando el barrio sale de ti

León /
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Un par de barrios que se sienten propios y seguros, de pronto se convierten en espacios peligrosos donde los habitantes pasan a ser las posibles víctimas -o presas- de las nuevas condiciones impuestas por razones inexplicables: no son los cambios de política habitacional, la gentrificación o el crecimiento de los grupos delincuenciales, sino de sendos fenómenos que vienen de otras latitudes, más bien de otras realidades que terminan por tomar el dominio y el control del espacio suburbano para someterlo a sus propias reglas y condiciones. Se decía que podrás salir del barrio pero éste nunca va salir de ti; ahora ya no puedes salir del barrio, casi ni de la casa, y éste sí salió de ti para dejarte (sobre)viviendo en un extraño código postal.

Dos cintas protagonizadas por familias típicas en la superficie -mamá, papá, hija, hijo y un perro, faltaba más- con sus dinámicas propias y momentos particulares, que viven en suburbios típicamente estadounidenses y cuya vida cambia abruptamente por sucesos sobrenaturales que las obligan a emprender estrategias para lograr mantenerse con vida. Los padres tienen problemas de desempleo, las madres se mantienen estoicas con sus pensamientos y las y los niños en vías de entrar a la adolescencia, buscan explicaciones no sólo propias de su edad, sino del entorno familiar y social que ahora se ha transformado terroríficamente. Familias atrapadas en su casa o en su colonia, mientras que en ambos casos, son las hijas quienes buscan respuestas ante lo inexplicable.

Con vibras spielbergianas, producida por J. J. Abrams en clave Super 8 (2011) y dirigida por David Robert Mitchell con esa característica capacidad para crear subtextos sobre sólidas premisas de género, El final de la calle Oak (EU-Canadá-Australia, 2026) traslada a un suburbio en Michigan a principios de los años ochenta a una especie de vórtice temporal en la época prehistórica, a partir de unas luces invasivas y la aparición de vegetación extinta, seguida de la presencia de algún imponente alosaurio, amenazantes pterodáctilos y demás reptiles voladores, rastreadores coelophysis, espinosaurios, estegosaurios, anquilosaurios y demás dinosaurios de diferentes eras y regiones, como si el cosmos hubiera hecho un revoltijo y mandara de todo, como en botica.

Entre el vecino quejoso (P. J. Byrne), el grupo de niños incluyendo la bibliotecaria (Emily Kuroda), la anciana lectora y la niña recién llegada que llama la atención de la pandilla (Jordan Alexa Davis), el relato sigue a una familia en particular, formada por la madre, escritora a escondidas que planea cambiar de vida (Anne Hathaway, resolutiva). 


  • Fernando Cuevas
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