Norteamérica 2026: día veintisiete, fin de los octavos

Ciudad de México /

PASTA GANADORA

En la casa de los Halcones de Atlanta, el campeón Argentina enfrentó a su similar de Egipto, equipo que desde el inicio salió a jugar de igual a igual, presionando incluso en zona alta y proponiendo un juego vertical, mientras que los pamperos intentaban armar juego a partir de la tenencia de la pelota. Al cuarto de hora, Attia puso un centro derivado de un tiro de esquina que logró conectar el central Ibrahim para anidar la pelota por el lado izquierdo y mandar adelante, sorpresivamente, a su equipo. La presión de los sudamericanos se incrementó y al 21’ la figura del arquero Shobeir se empezó a agigantarse al detener un penal a Messi, segundo que falla en el torneo; vendría después McAllister con un cabezazo rechazado por el portero y un disparo al palo del capitán argentino en tiro libre, tratando de enmendar su error. Julián todavía tuvo una aproximación pero el gran portero egipcio impidió el empate, cerrando una primera parte brillantísima para él y en general de su equipo, venciendo a un cuadro argentino que se volcó al frente para buscar la igualada.

La segunda parte fue vibrante, sobre todo a partir de que a los egipcios les anularon un gol en gran contragolpe por falta previa, si bien volvieron a la carga y consiguieron el segundo tanto al 69’ vía remate de Zico a centro preciso de Hassan. Todo parecía finiquitado, pero nunca hay que dar por muerta a esta selección. Pero estaba Messi para dar la claridad necesaria cuando todo parece estar en penumbras: puso un servicio para que Romero metiera un cabezazo resucitador para los albicelestes al 79’ y después, el propio jugador del Inter Miami CF, con todo el empuje y talento que lo caracteriza, empalmó la pelota para emparejar los cartones a dos tantos al 84’, defendiendo el título con todo el ímpetu posible y esa indudable pasta de campeones que tienen los jugadores de esta Argentina. Y la voltereta, ya en medio de la locura desatada, llegó con cabezazo de Fernández en la compensación para dejar el 3-2 definitivo en uno de los partidos del Mundial: el mejor de octavos junto con el de México-Inglaterra. Gran torneo de Egipto que no consiguió cerrar este partido y se quedó a diez minutos de llegar a los anhelados cuartos de final: quizá sea la despedida de Salah, otro de los enormes jugadores del siglo XXI.

COMO RELOJITOS

En Vancouver se vieron las caras dos selecciones que habían tenido un campeonato consistente: Suiza, con su sólida estructura y Colombia, versátil y funcional. Se antojaba como uno de los duelos más equilibrados de la fase y así resultó ser. En el primer cuarto de hora, los planteamientos buscaron el control desde distintos enfoques: presión alta de los colombianos para recuperar la pelota en zona de peligro y pausa de los suizos para evitar cualquier equivocación. Los sudamericanos tomaban la iniciativa y fue hasta pasados los veinte minutos cuando se presentó la primera opción en un disparo de Puerta que desvió Kobel con elegancia y del otro lado, Camilo tapó un tiro a bocajarro de Rieder y otro más a Ndoye, en tanto Luis Díaz buscaba por todos los espacios del área para generar peligro en el puerta suiza, si bien se cerraban justo a tiempo las posibles rutas tanto para los jugadores como para el balón. Así concluyó un tensa y muy apretada primera parte.

En el complemento la tónica fue similar. Sow remató un servicio de Ndoye pero sin dirección, Rieder mandó tiro libre que movió las redes pero por fuera y Suárez recuperó una pelota en el filo del área de los de rojo pero su disparo salió ligeramente desviado, mientras que el desarrollo de las acciones se equilibraba cada vez más y la tensión aumentaba a la par que el minutero: se percibía que este partido requeriría todas las instancias posibles para determinar a un ganador, aunque Ndoye tuvo una hacia el final pero su tiro fue demasiado cruzado. En los tiempos extra, los centrales Sánchez y Lucumí propusieron sendos cabezazos que por poco abren el marcador: uno se fue arriba y el otro saludó al larguero. Después fue Campaz quien puso a trabajar al arquero suizo y el recién ingresado Amdouni hizo lo propio con el colombiano. Hacia el final el propio Campaz tuvo la gran posibilidad de romper el empate pero no pudo resolver un mano a mano, por lo que llegaron los penales, en los que los suizos se impusieron 4-3 en un partido de muy buen nivel técnico y de un duro equilibrio que terminó con la eliminación de Colombia, selección que daba la impresión que podría haber llegado más lejos.


  • Fernando Cuevas
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