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El colibrí que torció el malinalli
Finalmente, los mexicas habían reconstruido su Aztlán mítico a miles de kilómetros y cientos de años después. -
La venganza familiar
Los pueblos se asombraron al escuchar, y al fin temieron admitir a semejante gente en el valle. -
Los dos guerreros divinos sobre el chapulín
Ahora regresaba del pasado para revivir una antigua rencilla familiar y, convenientemente, fundar el porvenir mexica, como veremos en la siguiente entrega. -
El anciano que buscó un Estado
Según la “Tira de la Peregrinación” y el “Códice Azcatitlán”, pasaron por Xaltocan, Ecatepec, Acalhuacan y media docena de sitios más, hasta llegar a Chapultepec. -
Tzompantli: como granos de maíz
De esta unión de dos sangres nacería el cacique Huitzilihuitl I, el primer guerrero de una dinastía, que llevaría a su pueblo a la siguiente estación en Chapultepec. -
A la cabeza del primer lago
La generación que inició el viaje había muerto ya. Pero sus sucesores se habían mantenido fieles a su dios disciplinario y celoso. -
El desierto dentro de una laguna
Aquellos ríos inundaron sus lechos resecos y ansiosos de humedad, como tierra sedienta tras las primeras lluvias. -
El paraíso que no pudo ser
Dice el historiador que, cuando entraron los mexicas en tierra tolteca, se inquietaron los chichimecas y serranos de la región, en especial los otomíes. -
Sobre el cerro de la serpiente
Los mexicas vieron en Tula una ciudad ritualmente cancelada: chac mools decapitados, atlantes bajo tierra, el Palacio Quemado. Allí, en la forma de la serpiente, entendieron que la destrucción podía ser un nuevo inicio.