Fernando Fabio Sánchez
  • El canto dulce del conocimiento

    El barco se detuvo. Caminé por cubierta para animar a cada uno. Pronto vendría el siguiente obstáculo del regreso a casa.
  • El rey que desearía vivir

    Se postraron sobre las bancas. Avanzamos conforme a la corriente: primero con la ayuda de los remos, luego con el empuje del viento. Había comenzado el regreso a casa.
  • Malas noticias en la casa de Hades

    Mientras hablábamos, Perséfone envió a otros espíritus: hijas y esposas de antiguos guerreros. Después de hablar con ellas, se dispersaron.
  • La profecía de los muertos

    Yo permanecí, vigilante, hasta que mi madre reapareció y bebió la sangre. Entonces pudo reconocerme y, con honda pena, habló conmigo.
  • La luz al principio de la oscuridad

    Al amanecer, su trono dorado resplandeció. Circe me cubrió con el manto y la túnica. Ella llevaba un largo vestido blanco, un cinturón de oro y un velo en la cabeza.
  • La cama de la salvación

    Hermes voló entre los árboles y regresó al Olimpo. Yo llegué a casa de Circe. Mi corazón latía con intensidad. Entonces la vi: estaba hermosa, con su pelo trenzado.
  • El saco de la necedad

    El gigante quiso matar a mis hombres. Sujetando a uno de ellos, lo devoró por entero. Los otros dos escaparon.
  • El engaño de Nadie

    —Mi nombre es Nadie. Mi familia y mis amigos me llaman así. Dame el regalo que me prometiste. —Me comeré a Nadie hasta el final. Ese es mi regalo.
  • El gran pastor

    Encontraron seres humanos: lotófagos inofensivos, quienes compartieron la delicia de la flor de loto.