Fernando Fabio Sánchez
  • El colibrí que torció el malinalli

    Finalmente, los mexicas habían reconstruido su Aztlán mítico a miles de kilómetros y cientos de años después.
  • La venganza familiar

    Los pueblos se asombraron al escuchar, y al fin temieron admitir a semejante gente en el valle.
  • Los dos guerreros divinos sobre el chapulín

    Ahora regresaba del pasado para revivir una antigua rencilla familiar y, convenientemente, fundar el porvenir mexica, como veremos en la siguiente entrega.
  • El anciano que buscó un Estado

    Según la “Tira de la Peregrinación” y el “Códice Azcatitlán”, pasaron por Xaltocan, Ecatepec, Acalhuacan y media docena de sitios más, hasta llegar a Chapultepec.
  • Tzompantli: como granos de maíz

    De esta unión de dos sangres nacería el cacique Huitzilihuitl I, el primer guerrero de una dinastía, que llevaría a su pueblo a la siguiente estación en Chapultepec.
  • A la cabeza del primer lago

    La generación que inició el viaje había muerto ya. Pero sus sucesores se habían mantenido fieles a su dios disciplinario y celoso.
  • El desierto dentro de una laguna

    Aquellos ríos inundaron sus lechos resecos y ansiosos de humedad, como tierra sedienta tras las primeras lluvias.
  • El paraíso que no pudo ser

    Dice el historiador que, cuando entraron los mexicas en tierra tolteca, se inquietaron los chichimecas y serranos de la región, en especial los otomíes.
  • Sobre el cerro de la serpiente

    Los mexicas vieron en Tula una ciudad ritualmente cancelada: chac mools decapitados, atlantes bajo tierra, el Palacio Quemado. Allí, en la forma de la serpiente, entendieron que la destrucción podía ser un nuevo inicio.