La salud de México merece un mejor camino

León /
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Hay algo que todos los mexicanos compartimos, sin importar dónde vivimos o cómo pensamos: cuando alguien de nuestra familia enferma, lo único que queremos es que reciba atención, que un médico lo escuche, que encuentre sus medicamentos y que un hospital le abra las puertas.

Por eso necesitamos hablar con claridad de las dificultades de nuestro sistema de salud. No para buscar culpables, sino porque callar o minimizar los problemas tampoco ayuda a resolverlos.

México tiene extraordinarios médicos, enfermeras y profesionales de la salud. Cuenta con instituciones de enorme historia y miles de trabajadores que todos los días hacen grandes esfuerzos para cuidar a sus pacientes. Sin embargo, su vocación debe acompañarse de buena organización, recursos suficientes y decisiones oportunas.

Hay familias que recorren hospitales buscando atención, pacientes que esperan demasiado por una cirugía y personas que terminan pagando medicamentos que esperaban recibir sin costo. Son situaciones que no podemos aceptar como parte normal de la atención médica.

Las cifras ayudan a entender la dimensión del reto. Según el Inegi, en 2024 había 44.5 millones de mexicanos con carencia de acceso a servicios de salud: prácticamente uno de cada tres. Aunque el indicador mejoró respecto a 2022, seguía muy por encima del nivel registrado en 2018. Más allá de los modelos y las instituciones, lo importante es que las soluciones se reflejen en la atención cotidiana.

También hay un costo que se siente directamente en casa. Un análisis de México Evalúa, basado en datos del Inegi, señala que entre 2018 y 2024 el gasto de bolsillo en salud de los hogares aumentó 41%. Cuando una familia debe elegir entre comprar medicinas y cubrir otras necesidades, el problema deja de ser una estadística.

En Guanajuato tomamos una decisión de fondo: conservar la operación de nuestro sistema estatal de salud. Fue una decisión de responsabilidad, acorde con las características y necesidades de nuestro estado, y con el propósito de mantener la capacidad de planear, administrar y responder directamente por los servicios que ofrecemos. Esto no significa desconocer el trabajo ni la importancia de instituciones federales como el IMSS y el ISSSTE. Todas forman parte de un sistema de salud que necesita coordinación y colaboración para atender mejor a las personas.

Contamos con 632 unidades médicas en los 46 municipios. Durante 2025 brindamos alrededor de 3.7 millones de consultas y hemos sostenido un abasto de medicamentos superior al 95%. Estos resultados requieren decisiones, trabajo diario y seguimiento.

Nuestra política de Cero Rechazo en Urgencias expresa esa responsabilidad. Ante una emergencia, lo primero es atender y proteger la vida, no preguntar a qué institución pertenece alguien. La atención no puede depender de una ventanilla.

Tenemos pendientes, por supuesto. Faltan recursos, infraestructura y mejoras que seguimos impulsando. Reconocer los retos no nos impide sostener lo que ha dado resultados ni asumir las decisiones que nos corresponden.

La experiencia de Guanajuato deja una enseñanza sencilla: los sistemas de salud deben evaluarse por lo que reciben los pacientes. Las buenas prácticas deben preservarse y los errores, corregirse. Esa exigencia es compatible con distintos modelos y debe guiarnos a todos.

A México le urge recuperar la confianza de las familias en sus servicios de salud. Eso exige escuchar al personal, asegurar el suministro de medicamentos, dar continuidad a los tratamientos y comprobar que cada peso invertido se convierta en una atención oportuna. No basta con prometer cobertura; hay que garantizarla.

La salud exige continuidad, planeación, coordinación y sensibilidad. Los pacientes no pueden esperar a que los sistemas terminen de acomodarse. La vida no entiende de trámites, diferencias políticas ni fronteras administrativas.

Aspiramos a un país en el que ninguna familia tenga que peregrinar entre hospitales o endeudarse para recibir atención. Creo que ese objetivo comienza por defender lo que funciona, corregir con decisión lo que falla y poner al paciente por encima de cualquier modelo administrativo.

Porque la salud no debería tener colores ni divisiones. Debería tener un solo propósito: cuidar la vida de todos.


  • Gabriel Cortés Alcalá
  • Secretario de Salud del Estado de Guanajuato
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