Muchos padres están educando a sus hijos, que hoy son ya adolescentes, para un mundo que no existe. Estos chicos entre secundaria y universidad, se comportan con tal apatía y flojera, y con tal indiferencia hacia la vida, que resulta angustiante imaginar su futuro.
Acostumbrados a que todo les sea resuelto, y a mirar a sus padres discutir con sus profesores para defenderlos porque les hablaron “fuerte”. No están siendo “equipados” para enfrentar una realidad donde ellos no serán el centro de nada.
Esos jóvenes se comportan como si hubieran heredado edificios y taxis en renta, y no fueran a tener nunca necesidad de trabajar. Sus padres les están facilitando demasiado las cosas al no asignarles responsabilidades; y haciéndoles un daño espantoso.
Es difícil pensar que “no se dan cuenta”. Estos niños se piensan acaso, que su internet, su teléfono, y su aire acondicionado, son derechos universales. Habituados a que sus padres les hicieran las maquetas y tareas y a sacar un 10 que nunca se ganaron.
Cuando acaben la escuela y salgan a la calle, el impacto con la vida real va a ser brutal. Y será tarde para retractarse. Ninguna empresa tolerará sus actitudes prepotentes, ni sus ojos en blanco, ni sus expresiones de fastidio cuando les das una orden.
Esta generación de padres, va a mirar cómo sus hijos son golpeados por un mundo que no se parece en nada al confort y la paz artificial que les dieran en casa, e intentarán extender el periodo de protección, retrasando más la madurez.
Estos jóvenes coexisten con una generación de “adolescentes” casi cuarentones y mantenidos; Millenials que siguen sentados frente al Play Station con sus sobrinos de 13 y desconectados del mundo. Lo peor es que muchos de ellos ya tienen hijos.
Y lo que se viene para la actual generación digital o generación “Z”, será aún más terrible. La sombra del fracaso, ya se tiende sobre ellos... y apenas empiezan la secundaria. Sus padres absurdamente les exigen “iniciativa”, cuando nunca los educaron para eso.
¿Estaremos dispuestos a reconocer frente a ellos que nos equivocamos en este estilo de crianza? Hacerles conocer la palabra “responsabilidad” sería un buen comienzo.