Tu familia es una escuela

  • Semillas de conciencia
  • Gabriel Rubio Badillo

Tamaulipas /

Se dice que no escogemos a la familia donde nacimos. Pero, en el universo, con toda su magnificencia y complejidad, sería difícil que algo así quedara en manos del azar. Tal vez no lo recordamos, pero en el reino del espíritu nos escogemos; acordamos reunirnos los tipos de almas y personalidades idóneas y perfectas para abonar a nuestro crecimiento.

Por más desesperante que nos parezca la personalidad de algunos de los miembros de nuestra familia, esos escenarios constituyen la escuela idónea para nuestro crecimiento interior y para convertirnos en mejores seres humanos. Son las situaciones específicas y necesarias para aquellas habilidades emocionales que nos falta desarrollar. Por ley de recurrencia, aquellas vivencias que no han generado el crecimiento espiritual necesario en nuestro proceso evolutivo tenderán a repetirse hasta que la luz se haga en nuestra cabeza y corazón. Rasgos como la paciencia, la templanza, la prudencia y la tolerancia no solo son valores humanos; son también habilidades emocionales y capacidades espirituales cuyo desarrollo precisa de muchísimo tiempo.

Una sola vida es insuficiente para que nuestra alma pudiera desarrollarlas todas al mismo tiempo.

En el reino del espíritu, al que realmente pertenecemos, no existen las prisas ni las imposiciones: nosotros decidimos gran parte de los escenarios y medios para el aprendizaje. Gran parte de nuestros conflictos derivan de la idea absurda de que tenemos que pensar igual para poder convivir en armonía. Así, con el enorme cúmulo de diferencias que somos y tenemos, es fundamental aceptarnos. Somos una especie de maestro o instructor espiritual el uno del otro. Crecemos entre más nos aceptamos con nuestras diferencias.

Seamos agradecidos con la familia terrenal que tenemos; descendemos de un pacto espiritual bendecido por el Creador. Nuestra diaria misión es agregar valor a la vida de cada uno de ellos y aprender de ellos. Celebremos las diferencias; nunca ha sido una meta estar todos de acuerdo ni pensar lo mismo; la idea es amarnos, aceptarnos y priorizar las coincidencias. Somos una familia. No somos un grupo de clones; en ello radica lo más maravilloso de nosotros.


Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite