El ejemplo de la UNAM

Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha dado un ejemplo de madurez y responsabilidad: reconoció que hubo problemas en el examen de admisión de este año y ha decidido actuar en consecuencia. La realización de un nuevo examen presencial (de control, le llaman) fue sin duda una decisión difícil, pero es la más acertada para garantizar certeza, transparencia, equidad y confianza en los resultados.

Es crucial entender que el examen original produjo dos resultados igualmente indeseables: por un lado, fueron aceptados aspirantes que no cumplieron con los requisitos de honestidad y aptitud académica; por el otro, la participación de este tipo de aspirantes condujo a mayores umbrales de calificación para ser aceptados y, con ello, dejaron fuera a otros que hubieran sido admitidos. Esto es lo que se conoce como error de inclusión y error de exclusión: aceptar a quien no debiste de haber aceptado y rechazar a quien debiste de haber aceptado. La realización de un examen de control para todos los aspirantes admitidos, así como para todos aquellos que obtuvieron resultados que les hubieran permitido entrar en otros años, ayudará a corregir ambos tipos de error.

Se dice que con la realización de un nuevo examen pagarán justos por pecadores. En buena medida esto es cierto. El problema, sin embargo, es que no podemos saber a ciencia cierta quiénes son unos y quiénes son los otros. El examen de control nos lo revelará. Aquellos que se esforzaron, que estudiaron y que aprobaron el examen sin ayuda externa, tendrán la oportunidad de ratificar su resultado. Aquellos que hicieron trampa tendrán dos opciones: o estudian y tratan de ganarse su lugar en la UNAM de manera legítima u optan por reconocer implícitamente su comportamiento al no presentarse al examen de control. Anticipo que la mayoría de los aspirantes que incurrieron en prácticas cuestionables no se presentarán o que incluso podrían buscar ampararse.

Se dirá que fue un error haber transitado hacia un examen virtual en tiempos de la inteligencia artificial. Se dirá también que fue un error haber contratado a una empresa privada para implementar y vigilar la seguridad e integridad del examen. Estas críticas son atendibles y muy probablemente correctas. Se tendrá que hacer un análisis y un balance del proceso que llevó a tomar estas decisiones al interior de la institución. Sin embargo, en el muy corto plazo, la urgencia era tomar una resolución con respecto al proceso de admisión. El inicio de cursos está a la vuelta de la esquina.

Ya habrá tiempo para realizar las investigaciones, los ajustes y las sanciones que se consideren conducentes en el ámbito interno. Hay grupos y sectores a los que les urge encontrar responsables. Sus dedos flamígeros ocultan intenciones aviesas: siempre han querido controlar o denostar a la UNAM. No se debe caer en sus provocaciones. En la UNAM se cometió un error, se reconoció y se está actuando de manera responsable y madura. La institución pudo soslayar o minimizar el problema. Afortunadamente no fue así. Por ello, la actitud que asumió la institución es un ejemplo para el país y, como universitario, me parece digna de todo mi reconocimiento.


  • Gerardo Esquivel
  • Economista.
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite