El Mundial de Norteamérica

Ciudad de México /
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Ayer terminó el Mundial 2026 y acabó con una imagen poderosa y para muchos inesperada: con los tres líderes de Norteamérica (Claudia Sheinbaum, Donald Trump y Mark Carney) premiando a los jugadores de los dos equipos que disputaron la final. La imagen es importante porque reconoce que, a pesar de que la mayoría de los partidos se disputó en Estados Unidos, el Mundial en su conjunto fue coorganizado por los tres países de la región.

La posibilidad de que ocurriera este escenario la anticipé en una columna reciente (T-MEC y Mundial: historias paralelas, 22 de junio, 2026): “… se ha dicho que el presidente Trump sí asistirá a la final de la Copa del Mundo. Creo que sería una buena idea que a este acto pudieran asistir también la presidenta de México y el primer ministro de Canadá. Ya estuvieron juntos los tres durante el sorteo oficial de la FIFA en diciembre de 2025. No veo ningún obstáculo para que se pudieran juntar nuevamente y para que entre los tres premien a los ganadores del Mundial”.

Evidentemente, no faltarán los opositores que criticarán la asistencia de la presidenta Sheinbaum a la final disputada en Nueva Jersey. Dirán que por qué no fue a la inauguración en el Estadio Azteca, si además ese día jugó México. Criticarán que haya viajado a Nueva York en un avión de la Secretaría de la Defensa, debido a la cancelación del vuelo comercial en el que había pensado ir originalmente. Los críticos olvidarán selectivamente que ninguno de los tres líderes de la región asistió al primer partido del Mundial jugado en su respectivo país. Ya lo sabemos: a muchos de estos personajes nada de lo que haga este gobierno les parece bien.

A mí, por el contrario, me parece una extraordinaria decisión que la presidenta Sheinbaum haya decidido asistir a la final del Mundial. Dejó en claro que México fue una parte fundamental de la organización de este gran evento deportivo. Además, su asistencia y participación, junto con la del primer ministro canadiense, manda una señal de colaboración regional que es muy importante, justo en los momentos en los que los tres países están discutiendo los términos en los que se extenderá (porque así será) el acuerdo comercial conocido como T-MEC.

México, Estados Unidos y Canadá, además de ser vecinos, son también socios comerciales estratégicos. La relación e integración económica, política y social de nuestros países es más profunda de lo que a menudo se reconoce. Por ello era importante que la presidenta Sheinbaum y el primer ministro Carney participaran en la ceremonia de cierre de la Copa del Mundo. Los tres países seguiremos colaborando en distintos ámbitos. Podemos tener diferencias en muchos temas y materias, pero, al final, como anhelaba el finado académico estadunidense, Bob Pastor, hemos conformado una comunidad norteamericana que trasciende a los liderazgos políticos individuales de cualquiera de los tres países. Hacia adelante, como también le gustaba decir a Pastor cuando se refería a la posibilidad de la integración norteamericana: we are all in this alone, but together (todos estamos en esto solos, pero juntos).


  • Gerardo Esquivel
  • Economista.
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