Desastre rojo

Uno hasta el fondo

Gil Gamés

Gil Gamés
Ciudad de México /

Gil caminaba sobre la duela de cedro blanco con el corazón en la boca. El asesinato de los dos sacerdotes jesuitas en el interior de un templo de Cerocahui, en Chihuahua, selló dos semanas de violencia inenarrable en México: ejecuciones, masacres, balaceras. El Presidente dijo esto: “Esto de la sierra que duele tanto no surgió ahora, viene de tiempo atrás, cuando existía un contubernio completo entre las autoridades y los delincuentes (…) esa zona de la sierra ha estado muy infiltrada, dominada por la delincuencia”.

No se lo tomen a mal a Gilga, pero ¿hablamos de esa delincuencia a la cual hay que cuidar y proteger porque también tiene derechos humanos? Porque si pertenecen a ese grupo, no hay nada qué hacer más observar la masacre, esa es la estrategia de Liópez Obrador. El Presidente aceptó que la extorsión va en aumento, sobre todo la que sufren los locatarios y los pequeños comerciantes. La violencia, imparable, y eso de que se ha contenido, lo dirán los contadores de historias porque Gil ve un desastre rojo.

Todo esto ocurre mientras el Presidente cuenta de su infancia pobre, cuando caminaba descalzo. Por cierto, de ese tiempo en que fue feliz en la UNAM y hacer justicia se convirtió en su obsesión.

Huerfanito

Gil cantó recordando a Óscar Chávez: “En San Pablo Guelatao, del estado de Oaxaca / nació don Benito Juárez, en un pobre jacalón /sus padres se le murieron, huerfanito lo dejaron / mas al fin lo recogieron, sus parientes más cercanos / que lo hicieron pastorcito para cuidar sus ganados/ y así creció Benito en los cerros del lugar. / Y queriendo ser muy leído, iba leer en donde quiera / dejó chivos y borregos y a la escuela fue a estudiar”. Gamés sintió una rara satisfacción dentro de su ser interior, también en el ser exterior. Pero no nos desviemos con los pies descalzos.

Los días negros que terminaron con el asesinato de los sacerdotes empezaron con el desabasto de pollo en los mercados de Chilpancingo. Los comerciantes simplemente se marcharon dejando sus mandiles colgados sobre los locales de mosaico blanco. El miedo a ser víctimas de una nueva masacre, como las que se han registrado en los últimos ocho días contra distribuidores y repartidores de pollo.

Gil lo leyó en su periódico MILENIO en una nota de Pablo Maldonado y Amílcar Salazar: “En ese mercado el pasado 6 y 9 de junio, polleros originarios de la comunidad de Petaquillas fueron acribillados a balazos y a plena luz del día; ataques que se suman al del sábado 11, cuando una granja de esta misma localidad fue asediada por sujetos armados que le arrebataron la vida a seis personas, sin que hasta el momento se tenga certeza oficial de lo sucedido, y que versiones extraoficiales señalan al grupo criminal de Los Ardillos en busca del control de la plaza”.

San Cristóbal

Una nota de Elías Camhaji en su periódico El País informó que “bloqueos, hombres encapuchados y armados con armas largas, ciudadanos comunes que se resguardaron por horas en supermercados y otros comercios. Esas son las imágenes que se han producido a plena luz del día en San Cristóbal de las Casas, en el Estado de Chiapas, al sur de México, el martes. En el centro del caos está una pugna por el control del mercado norte, el más grande de la ciudad, de acuerdo con los primeros reportes de la prensa local, que después fueron confirmados por las autoridades. El enfrentamiento entre dos grupos de choque ha dejado al menos un muerto”.

Los grupos armados marcharon alrededor del mercado, lanzaron disparos al aire y realizaron pintas para exigir la salida del administrador de los locales. Enfundaron rifles y cortaron cartucho sin que ningún elemento de seguridad los detuviera. Bloquearon calles con camiones de doble remolque en el flanco norte de la ciudad, una zona donde es habitual la venta de mercancía robada.

El Presidente al micrófono: “Es lamentable que existan estos grupos de choque, muy cercanos a la delincuencia organizada y se va a seguir actuando, aplicando la ley para que no haya impunidad” ¿Muy cercanos a la delincuencia organizada? Es que de veras. Cuando la mentira es tan grande, la verdad se convierte en un escándalo.

Todo es muy raro, caracho. Como diría Kennedy: “Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus muchos ricos”.

gil.games@milenio.com

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