Gil deambulaba por el amplísimo estudio y pasaba la mirada por los entrepaños de sus libreros cuando encontró este título: Discursos históricos. Del Sermón de la montaña a Mandela, de Javier Alonso López (Alianza Editorial, 2022). Gamés arroja algunos subrayados a esta página del fondo.
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Del “Discurso de Marco Antonio”, en Julio César, de William Shakespeare.
Shakespeare sigue, a grandes rasgos, la narración de las Vidas paralelas de Plutarco. Roma, 44 a.C. / Escrita en 1599
«¡Amigos, romanos, compatriotas, préstenme atención!
¡He venido a enterrar a César, no a ensalzarlo!
El mal que hacen los hombres les sobrevive; el bien, con frecuencia queda sepultado con sus huesos.
¡Qué así sea con César! El noble Bruto les ha dicho que César era ambicioso. Si lo fue, su falta fue grave, ¡y gravemente ha pagado el César por ella!”.
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Del “Discurso de Hernán Cortés” en Historia de la Conquista de México, libro I, capítulo XIV, de Antonio de Solís.
Isla de Cozumel, febrero-marzo de 1519
Con once barcos, seiscientos hombres, dieciséis caballos, catorce piezas de artillería y unos doscientos hombres auxiliares nativos, Cortés cruzó las aguas del Caribe que separa a Cuba del territorio continental y llegó a la isla de Cozumel, frente a la costa de Yucatán, el 21 de febrero de 1519. No había regreso
“Pocos somos, pero la unión multiplica los ejércitos, y en nuestra conformidad está nuestra mayor fortaleza: uno, amigos, ha de ser el consejo en cuanto se resolviere; una la mano en la ejecución; común la utilidad, y común a la gloria en lo que se conquistare. Del valor de cualquiera de nosotros se ha de fabricar y componer la seguridad de todos. Vuestro caudillo soy, y seré el primero en aventurar la vida por el menor de los soldados: más tendréis que obedecer en mi equipo que en mis órdenes; y puedo aseguraros de mí que me basta el ánimo a conquistar un mundo entero, y aun me lo promete el corazón con no sé qué movimiento extraordinario, que suele ser el mejor de los presagios. Alto, pues, a convertir en obras las palabras; y no os parezca temeridad esta confianza mía, pues se funda en que os tengo a mi lado, y dejo de fiar de mí todo lo que espero de vosotros”.
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Del “Discurso de Gettysburg”, de Abraham Lincoln
Gettysburg, 19 de noviembre de 1863 durante la inauguración del cementerio nacional durante la Guerra de Secesión.
“Más bien nos corresponde a nosotros, los vivos, dedicarnos aquí a la tarea inconclusa que quienes lucharon aquí han dejado así tan noblemente avanzada. Somos más bien los vivos a quienes corresponde aquí el dedicarnos a la gran tarea que tenemos ante nosotros… que, de estos caídos a los que honramos, tomemos a una aumentada devoción por esa causa por la cual ellos brindaron la última muestra de devoción; que decidamos firmemente que estos muertos no habrán muerto en vano; que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad; y que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no desaparecerá en esta tierra.
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Del discurso “¡No pasarán!”, de Dolores Ibarruri, Pasionaria
Madrid, 19 de julio de 1936
“Todo el país vibra de indignación ante esos desalmados que quieren hundir la España democrática y popular en un infierno de terror y de muerte.
Pero ¡no pasarán!”.
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Del discurso “Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”, de Winston Churchill
Londres, 13 de mayo de 1940
“Diré ante esta Cámara, tal y como ya dije a aquellos que se han unido a este Gobierno: «No tengo nada que ofrecer, salvo sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor.
Tenemos ante nosotros una prueba de la más penosa naturaleza. Tenemos ante nosotros muchos, muchos largos meses de lucha y sufrimiento. Y ustedes se preguntarán: ¿cuál es su política? Sólo puedo decir: hacer la guerra por mar, tierra y aire, con todo nuestro poder y con toda la fuerza que Dios pueda darnos; hacer la guerra contra una tiranía monstruosa, nunca superada en el oscuro y triste catálogo de los crímenes humanos. Esa es nuestra política.
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Todo es muy raro caracho, como diría Montaigne: “La palabra es mitad de quien la pronuncia y mitad de quien la escucha”.
Gil s’en va