El gran sainete

Ciudad de México /
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Gil anotó en su cuaderno de trabajo: la rumorología ha llegado a altas temperaturas. Entre la gritería se escuchaba que la Presidenta tenía tos y que el intempestivo regreso de Rocha Moya a su cargo como gobernador de Sinaloa venía como un dardo envenenado desde Palenque, donde le dieron cuerda. Todo esto y más decían algunos comentaristas en las redes: que una fractura muy seria ocurría en los interiores de Morena; que el deslinde de la Secretaría de Gobernación, de los legisladores y de los gobernadores de Morena respondía a la facción de los duros del movimiento de la cuatroté; que un enorme malestar taladraba el narcicismo del expresidente Liópez por la asistencia de Omar García Harfuch a Argentina; que detrás de todo este gran escándalo, el papá exigió protección y cuidado para sus hijos; que el tuit de Sheinbaum, en el cual afirmaba que por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular está la nación, no traía nombre deliberadamente. Y así transcurrió un día completo hasta que Rocha Moya pidió licencia de nueva cuenta.

Gilga ignora si alguno de estos rumores contiene algo de verdad, pero una cosa es cierta, todo este gran desmadre empezó cuando la Presidenta defendió a capa y espada a Rocha Moya de las acusaciones de un jurado de Nueva York, cuando renunció a investigar de este lado, cuando decidió que la soberanía la traían de collar una banda de delincuentes.

La cuerda con que siempre saltas tú

Atrás de los rumores viene el gran sainete. Una es flaca y otra gorda porque ya comió. La lectora y el lector lo saben y, si no lo saben, Gamés se los dice: un sainete es una pieza teatral breve, de un sólo acto de carácter cómico, que presenta escenas de la vida cotidiana con personajes populares y suele incluir sátira, humor y un lenguaje coloquial. Vean si no: Rocha Moya se presenta como si nada y afirma que se hace cargo de sus funciones como gobernador; si no fuera un delincuente, Rocha Moya podría ser payaso de un circo de Sinaloa.

Enseguida todo Morena se le va encima. Ricardo Monreal se sienta en una butaca, curul, o lo que sea, en medio de una soledad sobrecogedora y le dice a Rocha Moya que reconsidere, que los detractores se aprovecharan de su intempestiva decisión. Luego, Noroña se emperra y le contesta cosas desagradables a Monreal, unos cuantos gargarismos infames. Enseguida, los gobernadores le dan duro a la matraca. Y la Presidenta escribe un tuit patriótico-ambiguo. Resultado: Rocha Moya es dos veces licenciado. Digan ustedes si estamos o no ante un gran sainete.

El factor Corrales

Acá en Mexicalpan de las Tunas aún no sabemos qué viene del lado de allá. Gilga imagina este comentario: los mexicanos son muy raros, defienden a Rocha Moya y luego lo dejan en el desierto.

La Fiscalía General de la República anunció la detención de Fausto Corrales por su presunta implicación en el secuestro de El Mayo Zambada. A Corrales se le acusa también de encubrir el asesinato de Héctor Cuén. Hagamos memoria: en julio de 2024, una facción del cártel de Sinaloa convocó a Zambada a una reunión en Culiacán, una trampa en realidad, para secuestrarlo y llevarlo a Estados Unidos, donde sería detenido. Según Zambada, él fue a la reunión para mediar entre Cuén y Rocha Moya, rivales políticos. Cuén sí fue, acompañado por Corrales. El primero fue asesinado ese mismo día. La duda es si Rocha Moya acudió también. Ya lo ha escrito Gil en esta página del fondo: está el lodo como para el marrano.

Por cierto, la detención de Corrales ocurrió apenas día y medio antes de la vuelta de Rocha Moya a la gubernatura, gran coincidencia. El segundo hecho relacionado que ocurría esta semana tenía que ver con otro de los acusados de Estados Unidos, Gerardo Mérida, que fue secretario de Seguridad durante el mandato de Rocha Moya. En mayo, Mérida se entregó a las autoridades estadounidenses. Ha permanecido preso en Nueva York durante todo este tiempo, hasta esta semana, que dejó de aparecer en custodia de las autoridades penitenciarias. Desde ahora, Mérida negocia con la justicia, proceso que pasa por entregar información a los fiscales.

Todo es muy raro, caracho, como diría Cioran: “el ridículo es el único argumento que no puede ser refutado”. 

Gil s’en va


  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
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