El grito

Ciudad de México /

Gil no se refiere a las cuatro piezas clásicas de Edvard Munch que tanto atraen a los ladrones de arte. Más bien alude a los discursos de cierre de campaña de los candidatos a la gubernatura del Estado de México. La alocución de Alfredo del Mazo, el hombre de la porcelana, fue tan intenso que pareció un grito desesperado. Alfredo tienes que transmitir más, emocionar más, conmover más. Y Alfredo dio un grito. Gilga lo leyó en su periódico MILENIO y en todos sus diarios de circulación nacional: “En juego, el futuro del PRI y el país”: “todo lo que somos, todo lo que hemos trabajado, todo lo que hemos construido durante tantos años está en juego en esta elección; de nuestro triunfo depende el futuro del priismo, depende el futuro de este país”.

Gruesas gotas de sudor precipitaron su sal (su-sa) estrellándose en la duela de cedro blanco. Desde luego, Del Mazo añadió que el PRI sabe competir y ganar “y ello se expresará el domingo”. ¿Suena o no suena como a un grito? Resulta que Liópez tiene razón y que los priistas traen unos nervios del fin del mundo.

El partido en pleno y buena parte del gabinete llegaron a la Plaza de los Mártires en Toluca. Los gobernadores de Campeche, Alejandro Moreno; de Chiapas, Manuel Velasco; de Colima, José Ignacio Peralta; de Guerrero, Héctor Astudillo; de Hidalgo, Omar Fayad; de Jalisco, Aristóteles Sandoval; de Oaxaca, Alejandro Murat; de San Luis Potosí; Juan Manuel Carreras; de Sinaloa, Quirino Ordaz; de Tlaxcala, Marco Mena; de Yucatán, Rolando Zapata y de Zacatecas, Alejandro Tello. La enumeración no es ociosa; toda la carne al asador, o sea, sí se juegan el futuro del PRI y sus frentes, como la de Gil, se encuentran perladas de sudor. Los secretarios de estado, igual: Narro, Meade, Nuño; Ruiz Massieu y, desde luego, el presidente del PRI: Ochoa Reza. Y Arturo Montiel, finísima persona y representante del viejo, pero no tan viejo priismo, se paseaba y abrazaba al que se dejaba. Los priistas echaron la ventana por la casa, o como se diga. No la tienen nada fácil.

Pecado social

Delfina Gómez apostrofó (buen verbo) al presidente Peña, al INE y al Instituto Electoral del Estado de México y les exigió respetar los resultados. El candidato de Morena al gobierno del Estado de México, Liópez, le recordó a Juan Zepeda, allá en Nezahualcóyotl, que tiene pocos días para declinar. En un momento democrático que se recordará por su seriedad y compromiso con las instituciones, Liópez le pidió a la multitud que votara a mano alzada si querían una alianza con el PRD en 2018. La respuesta, definitiva, retumbó en la plaza: “ahora o nunca”. Cosa juzgada.

Juan Zepeda cerró su campaña en Ecatepec y le dijo a Liópez que se ahorrara los ultimátums, pues no piensa declinar. Otro mojicón (gran palabra). Varios en pocos días. Esa ya calienta, Liópez. El grito: “Pollos, chivos, puercos, cochinos, marranos”. En fon. El candidato Liópez llamó a redoblar esfuerzos para atraer votos y defenderlos de manera pacífica, pues solo así se podrá desactivar la mapachada. Les habló, más bien gritó a sus seguidores sobre la compra de votos, la coacción a los burócratas a quienes llamó a desobedecer porque el “fraude es pecado social”. “La movilización impedirá la monarquía en el estado”. “Pecado social”, repitió Gil para sus adentros y sus afueras. Mecachis, farfulló y se dio un manazo en la frente.

Huixquilucan

Josefina dio un grito desgarrador desde el fondo del pozo: aquí estoooy, no me olvideeen: voy a ganaar. La candidata cerró su campaña con una cabalgata (háganle el fabrón cavor a Gil), una marcha por la victoria, y participó en un mitin ante más de 7 mil panistas: “¡Fuera el PRI! (…) van a tratar de robar las urnas y las actas y a comprar a representantes de casilla. ¿Les pido que abracen las urnas como se abraza a un niño”. Bien dicho querida Fina, y no solo abrazarlas, de ser posible cambiarles el pañal, limpiarles la carita y distraer a las urnas con unas sonajas: pon-pon-ta-ta-tengo-votitos-no-tengo-votitos-porque-los tengo-escondidititos. ¿Estamos? ¿Quién sabe por qué Vázquez Mota rodó por la cuesta de las preferencias?: después de tener más de 30 puntos termina en 13. Para Gil es algo inexplicable; lectora y lector, ¿no es acaso un misterio? En fon.

Winston Churchil en el amplísimo estudio: El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com
  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
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