Gil encontró este libro de un escritor que cita cada vez que quiere y puede. Aquí va un puñado de subrayados de Ética como amor propio de Fernando Savater.
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Hay quien parece suponer que si prosperase una ética del amor propio (espero demostrar que nunca ha habido otra), los individuos perderían toda razón para cumplir aquellos gestos abnegados y sacrificiales que los curas, las solteronas y los alcabaleros siempre han considerado joyas del más alto precio moral. Los menos despejados hablan de los peligros del neoliberalismo y mencionan el caducado oprobio de Reagan, por lo visto, el imperativo categórico o cualquier otra recomendación de altruismo aseguran por sí mismos la santidad desinteresada y no la hipocresía filistea, como nos parece a los más reacios.
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Estos remilgos no pueden cargarse en exclusiva al fuerte tufo clerical que aureola a tantos profesionales académicos de la ética en España. (…) Se les podría aplicar muy bien el veredicto de Ramón Gómez de la Serna: “Carecen de egoísmo, son incapaces de él, y el egoísmo de los otros les enfurece… Creen que el egoísmo desarmoniza, y el egoísmo sería la armonía, y es la tendencia más social, menos destituible, menos derogable porque está en todos y no en una institución… Claro que no es el egoísmo lo que sienten, que es un altruismo del revés” (El libro del mudo).
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…este libro no aspira más que a ser una respuesta apasionada pero racional a la sentencia dictada contra todos nosotros por el Yago shakespeariano: “Nunca he encontrado un hombre que supiera cómo amarse a sí mismo”.
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…el factum donde se ahíncan los valores no va a ser otro que la voluntad humana. Entre el ser y el deber (ser) se establece la mediación primordial del querer (ser). Lo que para el hombre vale es lo que el hombre quiere; pero el hombre no puede querer cualquier cosa, sino que quiere de acuerdo con lo que es.”
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“Los límites del querer (ser) humano podrían formularse así: el hombre no puede inventarse del todo, pero tampoco puede dejar del todo de inventarse. Lo que llamamos dignidad humana no es precisamente nada de lo que el hombre ya tiene, sino lo que aún le falta; y lo que le falta es sin duda lo único que realmente le queda, a saber: lo que le queda-por-hacer.
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Llamamos libertad a la intervención de la voluntad en la identidad, o también: la libertad es el primordial deber (ser) de nuestro querer (ser). A partir de ese deber (ser) surgen los demás deberes, o sea los valores de la razón práctica.
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…sin proyecto de inmortalidad no habría ética, ni derecho, ni política (…) lo único que la voluntad humana no quiere jamás es morir; hasta cuando opta por cierto tipo de muerte lo hace en nombre de la supervivencia radical.
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…versa la libertad solamente sobre cómo llevaremos a cabo nuestra irremediable tarea de hombres. El compromiso libre de la política se debe al afán de predominio y seguridad; el del derecho, al afán de pacto de justicia; el de la ética, al anhelo de excelencia y perfección”.
“La ética de la que hablo es una propuesta de vida de acuerdo con valores universalizables, interiorizada, individual y que en su plano no admite otro motivo ni sanción que el dictamen racional de la voluntad del sujeto".
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La ética nada tiene que ver con las maravillas o desgracias que nos aguardan en el futuro sino con lo más prioritariamente inaplazable: el uso actual de la libertad. La moral, como la vida a la que sirve y a la que da sentido, nunca puede ser dejada para más tarde.
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La ética trata de la intervención oportuna en el momento crítico (kairós), de la elección que calibra y decide entre las propuestas del presente, no para ganar el mañana sino para dar sentido al hoy: lo que cuenta no es lo que más tarde se tendrá sino lo que ahora se quiere. El sujeto libre no busca en el ejercicio moral nada distinto y posterior a sí mismo, sino seguir mereciendo la confianza y el amor propio racional que se profesa. Ninguna institución futura le dispensará de continuar experimentando la urgencia sin excusas de la opción presente.
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Como todos los viernes, Gil toma la copa con amigos verdaderos. Mientras la charola del mesero soporta la botella del Grey Goose, Games pone a circular la frase de Seneca: “Es bueno acortar la noche y añadir de ella algo al día”.
Gil s’en va