Gil caminaba sobre la duela de cedro blanco del amplísimo estudio mientras decía para sus adentros: se los dije. La Presidenta evitó pronunciarse sobre la decisión del dictador nicaragüense de suprimir las elecciones en su país. Así nomás: se acabaron las elecciones. Momento, en realidad la Presidenta sí se ha pronunciado: “Primero es la autodeterminación de los pueblos, lo que decida el pueblo de Nicaragua, y nosotros siempre estamos de acuerdo con la democracia, en todos sus términos”. Gran respuesta: “Cada país decide, cada pueblo decide”.
La verdadera respuesta del gobierno de Sheinbaum ocurrió cuando el embajador de México en Nicaragua, Guillermo Zamora, felicitó calurosamente al “compañero comandante Daniel Ortega y a la compañera copresidenta de la República de Nicaragua en el 47 aniversario del importantísimo y célebre triunfo de la Revolución Popular Sandinista que se cumplirá el 19 de julio”.
“Que se olviden, aquí no volverá a haber elecciones”, resolvió Ortega justamente durante las celebraciones del 19 de julio. La propuesta tiene que ser debatida y votada en el Parlamento, controlado al cien por ciento por Ortega. El mandatario, que gobierna en el país centroamericano desde hace 20 años y sobre el que penden acusaciones de fraude y persecución a los opositores, ha consolidado junto con su esposa la última gran tiranía de América Latina, con miles de exiliados y centenares de muertos. Así lo leyó Gil en su periódico El País en una nota de Elena San José.
Autodeterminación
La Presidenta reiteró, pues, el principio de la política exterior mexicana de la autodeterminación de los pueblos y no intervención, este fue su escudo para evitar una condena de la decisión de los dictadores nicaragüenses. Ahora mal sin bien, en el caso peruano, la posición mexicana ha sido dura como una roca y ha sostenido que el expresidente Pedro Castillo, preso desde 2022, acusado de dar un autogolpe, es víctima de un golpe de Estado. En lo que respecta al nicaragüense, el expresidente morenista Andrés Manuel López Obrador evitó hacer pronunciamientos críticos contra el régimen de Ortega y Murillo pese al aislamiento internacional y las críticas cada vez más contundentes de los organismos internacionales.
Mentiras
“Sobre eso sí podemos opinar de manera muy respetuosa. Consideramos que se deben garantizar las libertades y que no debe haber represión”, manifestó por primera vez López Obrador en 2021, cuando el país escalaba en la crisis represiva tras el encarcelamiento de los principales candidatos opositores.
Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: no le demos más vueltas, el gobierno mexicano simpatiza, ayuda, apoya a las dictaduras. Así lo demuestran las estrechas relaciones con Cuba, Venezuela y ahora Nicaragua. Luego entonces, cuando la Presidenta afirma que “México siempre está a favor de la democracia”, miente. Así se estudia y se obtienen altas calificaciones en la escuela del expresidente Liópez. Luego dice la Presidenta esto: “En México existen elecciones periódicas y mecanismos democráticos, como la revocación de mandato”. ¿Y esto qué tiene que ver con el hecho escandaloso de que Ortega haya suspendido las elecciones en Nicaragua?
Es que de veras.
Mientras tanto, en Sinaloa
Gil lo leyó en el portal de su periódico Milenio en una nota de Israel Navarro. Los morenistas de Sinaloa que en campañas ilegales y adelantadas defienden sabe cuántas falsas cosas, se las ven negras. No mencionan a Rocha Moya ni bajo las inclemencias del clima, 40 grados. Aunque pareciera que sólo desapareció de Sinaloa, el gobernador con licencia se pasea por su entidad, se da el lujo de asistir a fiestas y hasta de bailar como quien no tiene una investigación por presuntos nexos con el crimen organizado en Estados Unidos. Así sufren sus compañeros de partido, que no sólo esquivan el tema del exmandatario, para volverse a ganar la confianza de la ciudadanía, mju, y mantener el estado en los comicios del próximo año. Podrían ganar las elecciones del año entrante si, como lo hicieron en el 2021, pactan de nuevo con el crimen organizado. Veremos.
Todo es muy raro caracho, como diría Mark Twain: “Si dices la verdad, no tendrás que acordarte de nada”.
Gil s’en va