Fidel, cien años

Ciudad de México /
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A Gilga no se le quedará en el tintero, así se decía antes, la noticia de la fiesta en honor de Fidel Castro. Con un lleno total del salón Granma de la embajada de Cuba en México y en un ambiente entre festivo y de lucha por la defensa de la soberanía de la isla, políticos, diplomáticos, académicos, investigadores y ciudadanos de ambos países celebraron los 100 años del nacimiento de Fidel Castro.

Felicidades, happy birthday, faltaba más: ahora se le celebra a un dictador de 67 años con una kermés revolucionaria. El líder de la dictadura cubana dejó un pueblo que dicen es así: “Cuba no caerá, con el legado de Fidel la defenderemos”, aseveró el embajador Eugenio Martínez Enríquez, quien encabezó la conmemoración. Gil leyó esto en su periódico La Jornada en una nota de Camacho Servín. ¡Sumecha! Fidel dejó un país “digno, noble, valiente y solidario; un país seguro que no merece ser sometido a tanto daño”.

¿De verdad, en serio? ¿Eso dejó Castro? Como diría el padre de Gil: no se la prolonguen. Fidel dejó una isla destruida, sin democracia, sin comercio, sin medios de comunicación, sin luz, sin partidos políticos, sin vida cotidiana, en fon. Miguel Díaz-Canel: “el pensamiento de Fidel Castro sigue siendo la brújula más precisa que tenemos para navegar la tormenta”.

El bebé revolucionario

El dictador destacó la curiosidad del comandante, sus sueños y su visión, al igual que su aprecio por México. “Hogar de un pueblo heroico que tuvo cultura propia desde antes de la era cristiana, hace más de 2 mil años. Fue el país en el que Fidel vivió más tiempo después de Cuba”. Oh, Gil se enternece.

Martínez Enríquez agradeció el apoyo que recibió del expresidente Liópez, así como el de Claudia Sheinbaum, lo cual fue ovacionado por los asistentes. ¡Clap, clap, clap!

Escuchad: tras el discurso del embajador, en el salón retumbó: “¡yo soy Fidel!”, “¡no están solos!”, “¡los pueblos unidos jamás serán vencidos!”. La gritería, el festejo por la destrucción.

Escuchen esto: en representación del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, asistió Carlos Imanol Belausteguigoitia, director general para Centroamérica y el Caribe, quien subrayó que a lo largo de 124 años de relación diplomática, ésta sigue siendo “cercana, solidaria y basada en el respeto”. La tradición de solidaridad continúa viva, afirmó al señalar que desde febrero de este año, por instrucciones de la presidenta Sheinbaum, México ha enviado más de 9 mil toneladas de ayuda humanitaria a la isla.

Muy bien, nadie objetaría la ayuda solidaria, pero ¿y los presos políticos, y la falta de luz, y la manipulación de la ayuda? El país ha servido como puente para hacer llegar al pueblo cubano apoyo humanitario de terceras naciones.

Una aparición

Ah, ¿quién llega?, la diputada federal Dolores Padierna, quien resaltó el hecho de que en otras latitudes también se llevan a cabo actos conmemorativos en honor a Fidel Castro, muestra “del legado, de la congruencia del hombre de Estado, el líder revolucionario, el estratega, el internacionalista y el notable pensador”.

Gil se va a permitir insistir: “hombre de Estado, líder revolucionario, estratega, internacionalista y notable pensador”. Ajúa, qué bonito es lo bonito. Previo a los discursos oficiales fue proyectado un video de Fidel Castro sobre la relación de México y Cuba y, más tarde, el dúo Buena Fe amenizó la celebración que concluyó con “Las Mañanitas”. Estas son las mañanitas que cantaba el rey Fidel.

Antes, en un conversatorio realizado en el Zócalo, se destacó que la figura de Castro continúa simbolizando la solidaridad y el internacionalismo, ante la presencia cada vez más agresiva de gobiernos conservadores, y sigue siendo un referente en la concientización política de América Latina.

Aunque en la mañana no pudo llegar a dicho foro, organizado por el Colectivo de Solidaridad Militante Va por Cuba, el embajador Martínez Enríquez asistió por la tarde a la carpa instalada en la Plaza de la Constitución para dar inicio al acopio de ayuda humanitaria para la nación caribeña.

Todo es muy raro, caracho, como diría Aleksandr Solzhenitsyn: “la violencia sólo puede ser ocultada por la mentira, y la mentira sólo puede ser mantenida por la violencia”. 

Gil s’en va


  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
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