Honorífico

Ciudad de México /

Gil espera que le arrojen jitomatazos y huevos podridos, pero en honor a la verdad (muletilla patrocinada por Morena en pleno), los accidentes ferroviarios, como hemos visto en España, ocurren y traen consigo la tragedia. De acuerdo, ¿pero eso significa que no se investigue el origen del desastre y a los personajes que participaron en la construcción del proyecto?

Según Gilga ahí está el detalle, ¿y si esa investigación implica al hijo del ex presidente Liópez, que intervino en esa obra? En otro país se le investigaría, pues Gonzalo López Beltrán tenía un cargo honorífico en la construcción de la obra del sexenio pasado y se ocupaba de Dios sabe qué supervisiones, él que de trenes solo recuerda los que le regalaron de niño, pero en fon.

Gil lo leyó en su revista Proceso en una nota de Dalia Escobar: la Fiscalía General de la República aún no entrega el dictamen de las causas del descarrilamiento del Tren Interoceánico, pero la presidenta Claudia Sheinbaum defendió que el hijo del ex presidente Andrés Manuel López Obrador “(Gonzalo) jugó un papel honorífico en la revisión de los tiempos de la construcción. Evidentemente la supervisión técnica de la construcción del tren estuvo a cargo de ingenieros, ¿verdad? Él más bien tuvo una supervisión honorífica para que se cumplieran los tiempos y la revisión, eso lo platicamos en su momento”.

Que da honor

Tenemos un problema con la palabra “honorífico”, que en este caso se usa para decir que no cobraba, iba de a okis, trabajaba de sol a sol, veía cómo avanzaban las obras y se regresaba en la noche a su casa a reposar para volver al día siguiente honoríficamente al trabajo fecundo y creador: “Pá, güenas, la obra va muy bien, hoy avanzamos diez metros, buenas noches”.

Honorífico: que da honor. Y todo por el bien del pueblo y sin exigir el sucio dinero que tanto daño hace. Es que, de veras, ¿pensará alguien que hay quien crea esta versión? Gil piensa depositar mañana en el banco unos cuantos millones de honores que ahora están como 19 por dólar.

Ya empezaron los problemas, el hijo del ex presidente “supervisó los tiempos y la revisión”, luego entonces tuvo que ver con el desarrollo de la obra. La Presidenta consideró que “si hay algún asunto técnico relacionado con la vía, son los ingenieros que supervisaron el tren los que, en todo caso, tendrían una responsabilidad y habría deslinde de responsabilidad, pero todo debe investigarse siempre. No debe evitarse ninguna investigación, pero es importante aclarar esta condición”.

En un inicio, Sheinbaum indicó que el compromiso de la fiscal general de la República, Ernestina Godoy, es que esta semana, a más tardar la siguiente, tendrán un primer dictamen, en lo que trabajan en un dictamen final sobre la causa del descarrilamiento. “Con este primer dictamen ya viene la reparación integral del daño para todas las personas que iban en el tren y se van a empezar a citar a cada una de ellas”. Anjá. A los ingenieros y sus empresas les va a ir como en feria y, como hicieron mal su trabajo, de otra forma no habría ocurrido esa desgracia, les va a caer negra. Y listo, los honoríficos a casa.

Sobre quienes resulten responsables, afirmó: “Que se investigue todo, sí, aquí no se cubre a nadie, pero no necesitaban hacer una denuncia porque en el accidente se abre una carpeta de investigación y dependiendo de la causa evidentemente se revisa”. Bueno, ejem, ejem, cof, cof.

Respuestas

Con las respuestas dijo que va a esperar, “para no adelantarnos, cuál fue la razón del accidente y mucho viene de la caja negra famosa que lleva el tren, que es una caja que va detectando velocidades, problemas que tuvo el tren y de ahí, por lo que nos dice la fiscal, es de donde están obteniendo la información y ellos con sus propios técnicos y el apoyo que esté dando la Agencia Reguladora de Transporte Ferroviario”. Se espera la verdad de la caja negra y de la caja guinda y de la caja de dinero.

Todo es muy raro, caracho, Gil lo oyó en la calle: “Todo lo hondo es muy profundo”. 

Gil s’en va


  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
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