Jóvenes del coro fácil

Ciudad de México /

Gil imaginó a varios ex rectores, miembros del Consejo Universitario, personajes históricos de la UNAM injertados en pantera respondiéndole al Presidente de la República por las críticas injustas, casi delirantes, con que se despachó a nuestra máxima casa de estudios. Con él no hay tu tía, cuidado, la palabra autonomía, lo pone mal y de un humor negro. ¿Quién si no la UNAM, con sus facultades y colegios, con sus jóvenes combativos sedientos de cambio apoyaron a Liópez y su movimiento de transformación? Ahora resulta que se ha derechizado y convertido en reservorio del neoliberalismo.

Todos quietos: sustituyan las palabras derechización por izquierda guerrillera y neoliberalismo por comunismo, ¿qué tenemos? Pues con la pena: un ataque al pluralismo democrático, al debate educativo, a la diversidad del conocimiento. ¿No pueden enseñarse en las aulas de la UNAM algunas corrientes de pensamiento? Gilga no quisiera recordar, pero recuerda la violencia diazordacista y la simulación de Echeverría que le costó un descalabro. Meter la mano en la UNAM, una tentación presidencial.

Dirán la misa, pero la UNAM es la casa de estudios de nuestra clase media, gratuita, enorme, una de las grandes instituciones mexicanas. La UNAM puede tener todos los defectos que se quieran exhibir, pero muchos más beneficios de los que imaginamos en nuestra pobre vida educativa. ¿Tiene sentido estigmatizarla? Gilga cree que abrir esa puerta al conflicto no tiene sentido. Ahora mal sin bien: el penoso papel que ha jugado Juan Ramón de la Fuente en este episodio queda para la historia. Un poquito de por favor.

La UNAM derechizada

Una nota de la redacción de su periódico El Financiero informa que “el presidente Andrés Manuel L(i)ópez Obrador volvió a la carga: ‘No sólo la UNAM, todas las universidades fueron sometidas por el pensamiento neoliberal, todas. Es lamentable que la UNAM se haya derechizado como sucedió en los últimos tiempos’”. Ahora resulta que los economistas de la universidad que defendían un modelo alternativo al neoliberal fueron silenciados, pues la crítica al neoliberalismo no salió de la UNAM y se opuso a “las atrocidades que se cometieron en ese periodo”.

“Sí, se requiere una sacudida y es una gran universidad, pero no estuvieron a la altura de las circunstancias, la crítica al neoliberalismo no surgió de la UNAM (…) que la universidad no haya jugado un papel fundamental, determinante, al contrario, muchísimos académicos e intelectuales de la UNAM se dedicaron a legitimar la privatización, Salinas los coptó a casi todos.” La obsesión, caviló Gamés, no es otra cosa que la carencia de ideas. Y duro y dale con el neoliberalismo.

El Presidente sostuvo que ya no hay los economistas, sociólogos, politólogos y abogados de antes, por lo que tampoco hay derecho constitucional, y “el derecho agrario es historia”. Todo es muy raro, caracho, y un batidillo conceptual.

En respuesta, la Universidad emitió un comunicado de huevos tibios:

“La Universidad Nacional Autónoma de México ha sido siempre respetuosa de las distintas ideologías, corrientes de pensamiento, posiciones políticas y opiniones expresadas por integrantes de su comunidad, de sus egresados o por cualquier persona. Todas estas manifestaciones son parte de las libertades y del espíritu crítico que se cultiva en los espacios universitarios y que tienen soporte en la autonomía y la democracia.”

“Gracias a esto, la Universidad sirve a la nación con un compromiso social en permanente transformación. Así ha ocurrido durante años, con millones de profesionistas formados con responsabilidad social mediante planes y programas de estudio que son actualizados por órganos colegiados internos, en donde convergen y se enriquecen la pluralidad de voces y la diversidad ideológica.

El compromiso y solidaridad históricos de la Universidad Nacional con la nación son incuestionables”. Perdón: bla, bla, bla.

Gabinete de curiosidades

Gazmoñería: f. afectación hipócrita de pudor y virtud.

También es común el adjetivo gazmoño, pero son menos comunes las voces anticuadas gazmoñada y gazmoñero. Parece que sí existiría alguna relación entre el gazmoño y el individuo que gazmia: gazmiar era antiguamente apartar comida en el plato, comer golosinas: quejarse continuamente. Es muy interesante la apreciación del Corominas según el cual la gazmoñería sería un principio del pudor femenino; y aún más, sabiendo que gazmiar era también apartar en el plato la comida que a la señorita no le gustaba, podría entenderse que estos dos tipos de escrúpulos fueran a unirse. (José Calles Valles, Procedencia de las palabras Extravagantes, Libsa, 2011.) 

Gil s’en va

Gil Gamés

gil.games@milenio.com

  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
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