Llévelo, llévelo, bara, bara

Ciudad de México /

Gil lo vio con sus propios ojos en videos de acá, de allá y acuyá. El día del cierre de campaña de Claudia Sheinbaum las calles cercanas al centro se repletaban de camiones como agua que llena un estanque. Decenas, cientos de transportes de donde bajaban acarreados, sí así se llamaban y se siguen llamando, en gerundio. Una fila larga como una culebra africana imposible por sus dimensiones inimaginables.

Gilga también vio cómo descargaban de camiones de redilas cajitas felices con alimentos y bebidas refrescantes. La verdad, un descaro. De pronto, Gamés recordó que creció con estas imágenes que parecían desaparecidas. Gil también fue niño. Ya, sin burlas, esto es serio.

Los maestros rufianes de la CNTE hicieron la pantomima y luego cumplieron el acuerdo no tan secreto de “revocarse”, como ellos dicen, al portal de Mercaderes, cosa que no hicieron en la marcha rosa. Y tal y como ha escrito arriba Gilga, la plaza recibió a miles y miles de seguidores que llegaron por su propio pie al histórico cierre de campaña de la candidata de Morena. ¡Hip-hip-Urra! Los vendedores en los tendidos con figuras de Liópez gritaban el precio de sus mercancías. Llaveritos, peluches, postales, afiches, muñequitos, en fin.

Sin novedad en el frente

El Zócalo abarrotado, la calles que conducen a la plaza, igual. Le interesa a Gil el número de asistentes según el gobierno de la Ciudad porque sería muy parecido al de la Marcha Rosa. ¿95 mil, monsieur Batres? Así se lleva Gilga con Martí, ante todo, confianza. Gil no dio crédito y cobranza cuando escuchó a la candidata de Morena decir esto: “haremos un gobierno austero, que mantendrá la disciplina financiera y fiscal, no habrá gasolinazos, ni aumento a las tarifas de gas doméstico ni de luz. No regresará el avión presidencial, no regresará el Estado Mayor Presidencial, no regresarán las pensiones a ex presidentes, no regresarán los lujos ni los privilegios de los gobernantes. Seremos un gobierno de territorio, nos vamos a seguir viendo por todo el país”.

¿Alguien necesita una prueba del rumbo que tomaría el gobierno de Sheinbaum si gana la elección? Y no vayan a venir con la zarandaja de que, en caso de ganar, ella recobrará la personalidad y la identidad perdidas en el camino.

Susórdenes, jefe

A Gilga le llama poderosamente la atención (ya quedamos en que atención que no es poderosa, no merece la pena de llamarse así) que los subordinados de Liópez cumplan al pie de la letra sus instrucciones. El jefe es el jefe. ¿Y qué se hace entonces? Perdonen la obviedad y la ofensa a su inteligencia: seguir las instrucciones del jefe.

En el estrado sonreían, miraban a la multitud desde arriba este equipo de titanes, no se veía algo así desde los galácticos del Madrid: Marcelo Ebrard, David Monreal, Adán Augusto López y Gerardo Fernández Noroña. Todos tendrán chamba y Gamés considera que son el regalo envenenado del Presidente para su candidata: tenga para que se entretenga.

También cerraron filas, así se escriben las crónicas de fuste y fusta: Clara Brugada y los candidatos al Senado de la República Ernestina Godoy y Omar García Harfuch. Todos puestos y repuestos. Oigan, ¿no les sobró una torta para Gil?

Toda la carne al asador, allí estaban los y las candidatas a gubernaturas de los ocho estados que se disputan este 2 de junio, vale la pena escribir su nombre en esta página del fondo para fijarlos en la memoria periodística: Eduardo Ramírez por Chiapas, Alejandro Armenta Mier por Puebla, Claudia Delgadillo por Jalisco, Rocío Nahle por Veracruz, Alma Alcaraz por Guanajuato, Javier May Rodríguez por Tabasco, Margarita González por Morelos. Los candidatos que no acudieron mandaron saludos obsequiosos como fue el caso de El Guacho Joaquín Díaz Mena, aspirante por Yucatán.

Gilga casi perdió el resuello, todos juntos construyen el monumento de la cuatroté. Por cierto, Clara Brugada y Rocío Nahle deberían prender veladoras y contratar un santero, porque se dice que habrá una avalancha de votos en su contra.

Mañana Gil quisiera dedicar unas palabras finas y profundas, mju, a lo que llama desde ahora la “Veintena mágica”.

Todo es muy raro caracho, como diría el propio Gil Gamés: “¿del plato a la sopa se cae la boca?”, ¿o como era? 

Gil s’en va


  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
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