Como el ruletero del Cara’e Foca, “que sí , que no, el macalacachimba”, ¿o cómo era? Rocha fue y vino y se fue y los rumores se quedaron: que sí Liópez dio órdenes desde
Palenque para que cuidarán a sus hijos, que si la aprehensión de Corrales fue clave para el regreso del jefe de la banda, que Inzunza abadonó la bancada de Morena, pero cumplirá todas las iniciativas de la Presidenta, sin su voto pierden la mayoría calificada; total, un río caudaloso de murmuraciones.
En eso estaban los miembros de Morena, alterados, agitados, excitados cuando empezó el traca-traca de los nuevos candidatos, defensores que en descarada violación de la ley, qué novedad, inician campañas en sus estados. Primero verás que pasa la A: Imelda Castro, a quien Morena y sus aliados designaron como coordinadora de la Defensa de la Transformación y de la Soberanía Nacional en Sinaloa.
La señora Imelda ofreció apegarse a los valores que dieron origen al movimiento. No se lo tomen a mal a Gil, pero Rocha Moya ya lo hizo. Y también llamó a romper con todos los gobiernos del pasado “que causaron las horas de pobreza, desigualdad, violencia y dolor en la entidad”. Pues la tiene difícil Imelda Castro, salvó que de nuevo el crimen intervenga en la elección. O sea que el rochismo sigue bien puesto en Sinaloa.
Recordaba López Dóriga en páginas contiguas que en Morena nadie se acordó de las encuestas mediante las cuales serían elegidos los candidatos-defensores. Así, Ariadna Montiel anunció en Aguascalientes a Nora Ruvalcaba, en Campeche a Pablo Gutiérrez y en Colima a Rosi Bayardo.
Una definición de Morena
Mientras Gil leía Koljós de Emmanuel Carrére, Gilga se encontró con este párrafo que define a Morena completa y al pensamiento del expresidente Liópez y de la Presidenta Sheinbaum. Lean y verán: “Es una constante del pensamiento soviético, puede que sea incluso el núcleo del programa soviético, desde que nació, nombrar las cosas en contra o al revés de la realidad y hacer que la gente viva en un universo de mentiras sin límites ni referencias, de inversión generalizada. Los más se convierten en los menos, los menos en los más, la miseria en la opulencia y el gulag en libertad. Es lo que uno de los primeros camaradas de Lenin, Piatakov, resumía en esa fórmula explosiva: “A un bolchevique, si el partido le dice que el blanco es negro y el negro blanco, no debe creer lo que ven sus ojos, sino lo que el Partido le dicta que vea”.
Pongan el lector y la lectora “de Morena” donde dice “soviético”, y, sin ninguna proporción guardada, pero no por eso menos cierta, “Liópez y Sheinbaum” donde aparecen los héroes soviéticos y tendrán ustedes la definición perfecta del ejercicio político de Morena y los suyos. Oh, sí.
El petróleo de Trump
Gil voltea para uno y otro lado: miserables por aquí, miserables por allá. Donald Trump anunció un “histórico” acuerdo con Venezuela que duplicará las reservas petroleras del país norteamericano. El protectorado y la invasión dan rendimientos: “¡Estados Unidos de América acaba de cerrar un acuerdo con Venezuela: el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial!”, declaró Trump en su red Truth Social, y aseguró el “control mayoritario estadunidense sobre más de 65 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo en Venezuela. La histórica transacción duplica las reservas petroleras de Estados Unidos, aumenta considerablemente nuestro suministro de petróleo y reducirá sustancialmente los precios de la gasolina para todos los estadounidenses a largo plazo”.
Antes del anuncio oficial, medios estadunidenses como el Wall Street Journal, apuntaban un inminente acuerdo con la energética Chevron, la única gran compañía que opera en Venezuela, y con otras petroleras para invertir miles de millones de dólares en yacimientos de ese país.
Halliburton, compañía de servicios petroleros, sería otra de las multinacionales implicadas en negociaciones dirigidas por el Pentágono y por el Departamento de Estado. Gil leyó de este agandalle histórico en su periódico El Financiero.
Todo es muy raro, caracho, como diría Voltaire: “la civilización no suprime la barbarie, la perfecciona”.
Gil s’en va