Los defensores de la dictadura cubana

Ciudad de México /
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Gil insiste: Cuba colapsa y todavía hay quien defiende a la dictadura de Díaz-Canel, como nuestro gobierno, su periódico La Jornada y periodistas no del todo inanes como Hernán Gómez y, agárrense, su periódico El País. Que alguien les informe a estos entusiastas de la dictadura del colapso total del Sistema Electroenergético Nacional. El segundo en menos de un día, el séptimo en 2026 y el undécimo en los últimos dos años. Gil sabe la respuesta: el bloqueo de Estados Unidos ha ocasionado este cataclismo, esta hambruna, esta crueldad de la tiranía. Así lo leyó Gamés en su periódico El País, que por cierto imprime en sus páginas noticias del bloqueo y no de la dictadura.

En una nota bien estructurada de Juan Carlos Espinosa y Abel Fernández cuentan que Cuba ha sabido convivir con las anomalías mejor que nadie, encender una bombilla ya es un ejercicio de ficción. La prueba más reciente ocurrió el lunes. El nuevo apagón general, que ha dejado sin corriente a los 9 millones de habitantes de la isla, ocurrió mientras los operadores de la empresa estatal eléctrica trabajaban para restablecer el servicio tras la caída del Sistema Electroenergético Nacional registrada en la noche del domingo. La compañía Unión Eléctrica confirmó los peores presagios cuando apenas 14 por ciento de La Habana —con unos 2 millones de residentes— había recuperado la luz. En ese mismo fin de semana, el sistema energético había sufrido una desconexión parcial que dejó a la mitad de la isla a oscuras.

A oscuras

Las caídas de la red no deben confundirse con los apagones. En el primer caso el sistema colapsa, por lo que no se genera ni un solo megavatio en todo el territorio. Los cortes, por otro lado, ocurren cotidianamente. Se deben a que el país es incapaz de generar suficiente electricidad para cubrir el consumo. O bien por alguna falla puntual. En las últimas semanas, las interrupciones cotidianas superaron las 20 horas en La Habana y alcanzaron hasta las 72 horas seguidas —sí, tres días completos— en las demás provincias.

Sigan hablando de la revolución, de la gran medicina cubana, de la educación, no dejen, los cubanos tendrán que hacerlo a oscuras mientras Hernán Gómez va al antro y hace sus videos y logra cierta notoriedad y su periódico La Jornada imprime sus mentiras que, por cierto, está en todo su derecho de imprimir.

Si no fuera trágica la vida en la isla, esta explicación de los apagones sería de risa loca: de acuerdo con el gobierno, la última caída de la red fue a causa de “eventos meteorológicos” que provocaron afectaciones sobre el sistema, lo que incidió “directamente en las unidades generadoras que se encontraban en línea”. Para el experto cubano e investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, Jorge Piñón, los últimos problemas de la red “no son solamente fallas técnicas”, sino algo más preocupante: “las complicaciones han estado en las líneas de transmisión, que en Cuba están conectadas unas con otras como fichas de dominó. Si tumbas la primera, todas caen. Puedes tener generación, pero si no tienes los cables para que esa electricidad llegue a sus consumidores, no te sirve de nada”.

Periodismo

Gil no pensó que su periódico El País culpara a Estados Unidos de los apagones. Joder. ¿No es la hora de exigir el fin de la dictadura? “Un análisis realizado por este periódico a finales de mayo, basado en datos oficiales, dio cuenta del efecto inmediato de las sanciones. La generación bajó un 20 por ciento entre enero y febrero. Los apagones en La Habana pasaron de una media de cuatro horas hasta las 18 diarias. Por otro lado, el arribo en marzo del petrolero ruso Anatoly Kolodkin, el último que ha atracado en la isla y que entregó más de 700 mil barriles —Cuba precisa 110 mil barriles diarios para operar con normalidad—, hizo que los cortes bajaran drásticamente en abril. El déficit cayó en un 50 por ciento, pero se agotó hasta la última gota”. Muy bien, que Diez-Canel siga en el poder, que encierre a los disidentes, que mate de hambre a los cubanos. El único culpable de esta tragedia es una dictadura que lleva 67 años en el poder. ¿No les entra en la cabeza?

Todo es muy raro, caracho, como diría Aleksandr Solzhenitsyn: “una palabra de verdad pesa más que el mundo entero”. 

Gil s’en va


  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
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