En Pátzcuaro, Michoacán, Claudia Sheinbaum aseguró que Estados Unidos es una potencia económica, pero no cultural, al sostener que en ese país predomina una visión centrada en el dinero y la acumulación, mientras que México destaca por la riqueza de sus pueblos originarios y los valores que, afirmó, dan sentido a la vida de las comunidades. Así lo leyó Gil en su periódico El Universal, en una nota de Salvador Corona, y se quedó de a cuatro, simplemente bizco.
Gil no quiere ponerse pesado, pero nadie se ha tomado el trabajo de explicarle a la Presidenta de la impresionante diversidad de la cultura estadunidense. Bastaría con consultarle al Chat GPT para obtener esta respuesta: indígenas, migrantes europeos, africanos, latinoamericanos, asiáticos convierten a Estados Unidos en un crisol de diversidad cultural. Pero resulta que la idealización de los pueblos originarios como sabiduría mágica, le impide a la Presidenta, a sus asesores y en general a la cuatroté abrir ventanas al mundo.
¿Cómo ven la música?, digamos el jazz, el rock, por decir algo; y ¿qué decir del cine?, todo Hollywood y todo lo que se produce fuera de Hollywood, ¿lo tiramos a la basura?; y el teatro, Broadway y off Broadway, ¿piezas del imperialismo?; y su literatura, ¿papeles para el fuego?: y su enorme infraestructura universitaria. Entre más piensa Gilga, más ganas le dan de darse de topes.
Amor a la tierra
La Presidenta cree que todas estas expresiones culturales consisten en una visión desprendida de la adoración al dinero; en cambio, si somos pobres y tenemos anafres para cocinar nuestros platillos tradicionales, si hacemos limpias con hierbas y huevos podridos, si pasamos el bastón de mando, si creemos todas las supercherías de los pueblos originarios y adoramos sus lenguas, entonces nos convertimos en una potencia cultural. Rayos y centellas y relámpagos. Esa es la idea de cultura que impulsa la Presidenta, la de las comunidades y sus valores.
Gil perdió el sentido durante un segundo y luego lo recuperó para seguir las comisiones declarativas de la Presidenta: durante la presentación de avances del Plan Michoacán en el municipio de Pátzcuaro, la mandataria señaló que la principal fortaleza del país radica en su cultura, la cual, dijo, va más allá de sus paisajes y destinos turísticos: “México no solamente es paisajes, no solamente es hermosas playas, México es cultura. Nosotros somos una potencia cultural”.
Desde luego, ni una palabra acerca de la potente tradición cultural mexicana, de sus artistas plásticos, escritores, dramaturgos, músicos. De esos cero, no existen, esos y esas son dudosos.
Sheinbaum sostuvo que, si bien su gobierno busca garantizar el bienestar de la población, la felicidad no depende únicamente del ingreso económico. “En México, por supuesto que hay que resolver el bienestar, que todas y todos los mexicanos vivamos bien, pero no es el dinero lo que da la felicidad. Son otros valores que vienen en realidad de los pueblos originarios”. Y duro y dale con los pueblos originarios, pues que el gabinete en pleno se vista con ropajes regionales: Monreal de tzeltal; Ebrard de tojolabal; Rosa Icela Rodríguez de zapoteca; Herzenovich de totonaco; Mario Delgado de purépecha, y así hasta lograr una expresión diversa de pueblos originarios; la Presidenta, desde luego de nahua. ¿Estamos?
Acompañada por el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, Sheinbaum destacó que la diversidad cultural del país también se refleja en los valores que caracterizan a sus comunidades. Mencionó, entre ellos, la fraternidad, el amor a la tierra, a los bosques y al agua, así como el aprecio por la gastronomía y las tradiciones, que, dijo, son tan diversas como los pueblos que conforman México. En fon.
Ayer
Como esta página del fondo no tiene un telescopio para mirar al futuro, no puede saber lo que ha ocurrido en el juego de México contra Inglaterra. La noticia en The Guardian decía en grandes letras: “El futbol lento de México podría darle a Inglaterra un triunfo en el Azteca”. No es mala idea: cierta cadencia en triangulaciones, algo de gambeta y luego el cierre ciclónico.
En este momento sólo le preocupa a Gilga el rumor de que Mora y Alvarado se encuentran tocados y que tal vez no abrirían el partido. Veremos.
Todo es muy raro, caracho, como diría Ángel Fernández: “¡La tribuna es un manicomio!”.
Gil s’en va