Gil lo leyó en su periódico MILENIO. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos designó al cártel de Juárez y a Los Viagras como organizaciones terroristas extranjeras y globales, según un aviso publicado en su sitio web. Ahora el tipo de organización del cártel de Juárez y Los Viagras aparece bajo la categoría de “grupo terrorista trasnacional”.
Como parte de la información que aparece en ese sitio, se indicó que el cártel de Juárez es también conocido por los alias de Carrillo Fuentes Drug Trafficking Organization, La Línea, Vicente Carrillo Fuentes Organization o Barrio Azteca. Gil sabe que se acumula esta semana otra organización terrorista. Y así hasta que un día Estados Unidos irrumpa en territorio mexicano y capturen o liquiden con precisión quirúrgica a capos del narco mexicano. Dirán entonces que Gamés no defiende la soberanía y tal vez tengan razón: ¿defender a un cártel para que México sea soberano? Gilga tiene sus muy serias dudas.
Una organización terrorista
Aquí va esta definición: las organizaciones terroristas extranjeras son definidas como grupos criminales fuera de Estados Unidos designados por el secretario de Estado de aquel país, de conformidad con el artículo 219 de la Ley de Inmigración y Nacionalidad, en su versión modificada. Así lo leyó Gamés en su periódico MILENIO.
De acuerdo con el Departamento de Estado, esta designación es parte de las acciones en la lucha contra el terrorismo y “constituye un medio eficaz para reducir el apoyo a las actividades terroristas”, así como para “presionar a los grupos para que abandonen dichas actividades”. La Oficina de Contraterrorismo del Departamento de Estado monitorea continuamente las actividades de grupos que identifica como terroristas y que operan en todo el mundo para identificar posibles objetivos. La oficina “no sólo considera los ataques terroristas que un grupo ha perpetrado, sino también si ha participado en la planificación y preparación de posibles actos terroristas futuros o si conserva la capacidad y la intención de llevarlos a cabo”. De acuerdo, se trata también de una forma de fabricar enemigos del Departamento de Estado.
Una vez identificado un objetivo, el Departamento de Lucha contra el Terrorismo elabora un expediente administrativo detallado, que consiste en una recopilación de información (ción-ción), generalmente clasificada y de acceso público, que demuestra el cumplimiento de los criterios legales para la designación.
El Departamento de Estado señala que las designaciones terroristas exponen y aíslan a entidades y personas, negándoles el acceso al sistema financiero estadunidense y a los recursos que necesitan para llevar a cabo atentados. Como resultado de las medidas, “todos los bienes e intereses en bienes de las personas designadas que se encuentren en Estados Unidos o que estén en posesión o bajo el control de una persona estadunidense quedan bloqueados”.
No es que Gil quiera alarmar, pero tarde o temprano vendrán por los jefes de esas organizaciones y sus líderes, lo verán. Aigoeiii.
Al segundo palo
El juego empezó con fiebre de 39 grados: empujones y patadas, como si la rivalidad trajera odio. Rice y Anderson limpiaban la media cancha; Bellingham conectaba con Kane y Gordon. Si Declan Rice subía, Rogers bajaba a reforzar el muro blanco. Esa era la novela inglesa en Atlanta.
Enfrente, otro 4-3-3 con detonaciones argentinas de peligro. Un partido cerrado con siete llaves, futbol finísimo y al mismo tiempo duro. En el 55, Gordon, nuestro némesis, aprovechó un error en la salida argentina y cruzó como un ventarrón: uno a cero. En Buenos Aires gritaban, tiraban por la ventana sus libros de Borges y Bioy. Y todos los psicoanalistas argentinos, que no son pocos, renunciaban a interpretar aquella escena originaria.
El partido parecía perdido para Argentina. Oigan esto: en el minuto 85, en la pradera derecha, los ingleses siguieron a Messi como se persigue al Diablo, éste atrajo a tres esforzados incautos y vio libre en las afueras del área a Enzo, le mandó la bola como una carta de amor y golazo, empate a uno. Los argentinos recogieron los libros de Borges y Bioy. El partido moría de emociones insoportables: Messi de nuevo con un centro como puesto con la mano de un basquetbolista y Lautaro Martínez remató de cabeza a bocajarro. La locura, en el minuto 92 Argentina pasaba a la final.
Todo es muy raro, caracho, como diría Kipling: “Si puedes encontrarte con el triunfo y la derrota y tratar de la misma manera a esos dos impostores…”.
Gil s’en va