Mientras la presidenta Sheinbaum criticaba la publicación del New York Times en la que aseguró que hay funcionarios de Morena que son informantes del gobierno de Estados Unidos en presuntos casos de corrupción, México se pintaba de verde, casacas de la selección, cláxones, gritos, una rara histeria antes de que México saltará al césped del estadio Azteca.
La Presidenta: “Fíjense en la nota: ¿cómo puede haber una nota así en un periódico que se dice de los mejores del mundo? Básicamente dice: ‘Me dijo una fuente, quién sabe quién, que hay personas de Morena que están informando a Estados Unidos’”. Mientras tanto, las calles bullían (gran verbo), las ilusiones se desbordaban, las esperanzas crecían como enredaderas. Ji.
En esas estaba Gilga cuando entró inesperadamente a su amplísimo estudio Gustave Le Bon, autor de Psicología de las multitudes. Gil le dijo a Le Bon: ¿explícame, Gustave? Te digo, Gil: al formar parte de las multitudes, las personas pueden comportarse distinto a lo que harían de forma individual. El futbol puede lograr ese milagro de las masas.
Gamés oía a lo lejos un escándalo, el árbitro aún no daba el silbatazo de inicio.
Somos México
Gil celebra el registro de Somos México, pero ¿por qué empezar con una pifia? Guadalupe Acosta Naranjo afirmó que ninguno de los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional del nuevo partido ocupará un cargo de elección popular. El dirigente anunció que el nuevo partido destinará el 20 por ciento de sus candidaturas al Congreso de la Unión a madres buscadoras y otros activistas sociales. ¿Entonces los cargos de elección popular los dedicarán a los que nada saben? Pues inviten a Gamés, que no sabe ni jota de eso que se llama legislar.
No habría causa más genuina que la de las madres buscadoras, pero por qué proponerlas para el Congreso. ¿Tienen experiencia? ¿Saben de qué se trata legislar? Es que de veras.
En el primer acto público de este nuevo instituto político, aprobado por el INE el pasado 25 de junio, Acosta Naranjo advirtió que los partidos no deben ser instrumento de sus burocracias o de sus dirigentes, sino de la sociedad. Así lo leyó Gil en su periódico El Universal: “Por esa razón, teníamos la obligación de construir un partido que sea un vehículo, que sea un conducto que se ponga al servicio de las causas sociales”.
No se lo tomen a mal a Gilga, pero qué zanguango discurso. ¿No hubiera convenido iniciar con un serio discurso de oposición? En cambio, Acosta hizo un discurso regañando a su propio partido, que obtuvo el registro para convertirse en una nueva opción política. En fon.
Al segundo palo
Los franceses de Gil han demostrado ser la selección con mayores posibilidades de llegar a la final del torneo. Traen un trabuco muy serio y una delantera que no la encuentra usted en ningún manicomio: Dembelé, Olise, Barcola y Mbappé. Rabiot y Tchouameni organizan el medio campo y dan pases como puentes perfectos. Atrás, Upamecano da órdenes para defender. Sí, Gil tiene dudas de Maignan, un portero ambiguo.
Gamés no quiere parecer un gacetillero en crítica de Latinoamérica, pero sus franceses le van a dar una tunda a Paraguay de padre y señor nuestro y estarán en cuartos de final. Oh, sí.
Le metieron tres a Suecia, pero sólo porque los dioses del área y el portero sueco le negaron al menos tres goles más, uno a Mbappé y otros dos a Olise.
Gil meditaba: la fuerza destructiva de la punta francesa equivaldría a tener adelante a Flaubert, Balzac, Stendhal y Zola. ¿No le creen a Gil? Lo verán con sus ojos en los próximos días.
Mal tiempo
Una manga de tiempos encrespados cubrió la Ciudad de México. Rayos, lluvias y centellas, pero Gilga no es supersticioso, aunque toca madera. Como no hay una máquina del tiempo en el amplísimo estudio, Gamés pasa a retirarse de esta página. Gil no miente, hay nerviosismo. ¿Abrirá Mora el juego? ¿Pondrá a Gallardo en su zona? ¿Los dioses habrán señalado a Quiñones? En este momento Aguirre les revela la alineación a sus jugadores.
Todo es muy raro, caracho, como diría Ángel Fernández: “¡La pelota está viva!”.
Gil s’en va