Oscar Wilde

Ciudad de México /

Gil cerraba la escandalosa semana cuando se dio a la tarea de caminar sobre la duela de cedro blanco del amplísimo estudio. Pasaba el dedo índice sobre los lomos de sus volúmenes cuando se detuvo en De Profundis. Balada de la cárcel de Reading (Alianza Editorial, 2023),  escrito por Óscar Wilde en la cárcel. Aquí va  este puñado de subrayados.

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De las incontroladas cenas contigo nada queda salvo el recuerdo de que se bebió y se comió demasiado. […] Olvidabas, no diré ya la cortesía formal de decir gracias, pues las cortesías formales son una carga tratándose de una amistad estrecha, sino simplemente la gentileza de la dulce camaradería, el encanto de una conversación agradable…


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…el Odio te cegó de tal forma que no podías ver sino el jardín angosto, cercado y ya marchito, de tus deseos ordinarios. Tu terrible falta de imaginación, el único defecto verdaderamente fatídico de tu carácter, fue consecuencia absoluta del Odio que vivía en ti. Sutilmente, silenciosamente y en secreto, el Odio royó tu naturaleza como el liquen muerde la raíz de una planta cetrina, hasta que acabaste por ver sólo los intereses más ruines y las metas más insignificantes.

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La facultad “mediante la cual, y mediante ella sola, podemos comprender a los demás en sus relaciones tanto ideales como reales” estaba muerta en ti. […] El Odio te concedió cada una de las cosas que deseabas. Fue contigo Señor indulgente. De hecho, lo es con todos quienes le sirven.

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Pero el amor no trafica en un mercado ni usa balanza de buhonero. Su gozo, como el gozo del intelecto, es sentirse vivo. El propósito del amor es amar, ni más ni menos.

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Las cosas grandes de la vida son lo que parecen, y por esta razón, aunque pueda sonarte extraño, a menudo resultan difíciles de interpretar. Pero las cosas pequeñas de la vida son símbolos. Recibimos nuestras lecciones más amargas con mayor facilidad a través de ellas.

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Olvidé que cada pequeña acción del día corriente hace o deshace el carácter, y que por tanto lo que uno ha hecho en la habitación secreta tiene que pregonarlo algún día desde los tejados.

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En cada instante de la vida uno es lo que va a ser no menos que lo que ha sido. El Arte es un símbolo porque el hombre es un símbolo.

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El misterio final es uno mismo. Cuando se ha pesado el sol en una balanza, y medido los pasos de la luna, y trazado el dibujo de los siete cielos estrella por estrella, aún queda uno mismo.

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Tener el propósito de hacerse un hombre mejor es una santurronería acientífica, pero haber llegado a ser un hombre más profundo es el privilegio de quienes han sufrido.

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Toda la primavera puede estar oculta en un solo capullo, y el nido bajo que la alondra hace en el suelo puede contener la dicha que anuncie los pies de muchas auroras rosadas; y, así, la belleza de la vida que me quede, sea la que fuere, quizá se encierre en algún momento de rendición, de bajeza, de humillación.

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Ningún hombre, de cierto, cayó jamás del modo tan innoble, y a causa de tan innobles instrumentos como yo. En algún pasaje de Dorian Grey digo que “todo cuidado que un hombre ponga en la elección de sus enemigos es poco”. No se me pasó por la cabeza que un paria me iba a convertir en paria.

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Un rostro insolente es algo magnífico que mostrar al mundo, pero alguna que otra vez, cuando estés a solas y no tengas público, tienes que quitarte, me imagino, la máscara, aunque sólo sea para respirar. De lo contrario te asfixiarías.

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…un sentimental es sencillamente quien desea tener el lujo de una emoción sin pagar por ella.

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…el sentimental es siempre un cínico de corazón. El sentimentalismo no es otra cosa, en verdad, sino el día festivo del cinismo. (…) al verdadero cínico nunca se le revela nada.

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No hay razón por la que un hombre deba mostrar su vida al mundo. El mundo no entiende las cosas.

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La vida familiar no es una bandera roja que haya de lucirse en las calles, ni una bocina que haya de tocarse ruidosamente desde los tejados.

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Como todos los viernes Gil toma la copa con amigos verdaderos. Mientras se acerca el mesero con la charola que sostiene el Grey Goose, materia prima de los gansos salvajes, pondrá a circular este aforismo de Wilde sobre el mantel tan blanco: "Cada ser humano debería ser el cumplimiento de una profecía".


Gil s’en va


  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
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