Uno hasta el fondo

Para derruir a la OEA

Gil Gamés

Repantigado en el mullido sillón de su amplísimo estudio, Gil pensaba (ya empezaron las jactancias) en el desatino. Una nota de Andrea Becerril en su periódico La Jornada informa que “desde el Castillo de Chapultepec, el presidente Andrés Manuel L(i)ópez Obrador llamó a los países de América Latina y el Caribe a mantener vivo el espíritu de Simón Bolívar y construir en el continente americano algo semejante a lo que es la Unión Europea, ‘pero apegado a nuestra historia e identidades’, así y entonces propuso sustituir a la Organización de Estados Americanos (OEA), ‘por un organismo autónomo, no lacayo de nadie’”.

O sea, nuestro presidente pretende desaparecer la OEA. No deja de ser una grata sorpresa para Gilga que Liópez Obrador intente desaparecertambién instituciones internacionales, por qué no nos seguimos con la ONU. Ya entrados en gastos: que desaparezca la ONU. A Gamés se le antoja demoler todas las instituciones que no defiendan la dictadura cubana y al gobierno bolivariano que ha llevado tanta prosperidad a Venezuela, ¿va bien Gil o se regresa?

Es verdad que Gamés encontró en las redes un pez grande: el discurso de Luis Almagro, secretario general de la OEA, una durísima diatriba contra el  Presidente de México y su gobierno. La pregunta que Gilga se hace una y otra vez esla siguiente: ¿por qué el pleito? Adentro, afuera, arriba, abajo. Madrazos. Gran enigma que ni Sigmund Freud habría

resuelto.

Resistencia

El presidente no deja cabeza con títere, o como se diga. “Un organismo que sea mediador en conflictos en las naciones sobre asuntos de derechos humanos y de democracia, pero a petición y aceptación de las partes (…) una gran tarea para buenos diplomáticos y políticos como los que, afortunadamente, existen en todos los países de nuestro continente”.

Pues la verdad está muy difícil que a petición de las partes un organismo internacional pueda estar de acuerdo con una dictadura de 62 años como la de Cuba, y concordar (gran verbo) con un país destrozado por dos delirantes populistas como Chávez, primero, y Maduro, después.

Así las casas (muletilla patrocinada por Bartlett Chu-chu-chu), en la ceremonia por el 238 aniversario del natalicio de Simón Bolívar, frente a los cancilleres de la gran mayoría de los países latinoamericanos y caribeños, el presidente hizo un reconocimiento a Cuba, por su valor y defensa de  su soberanía frente a Estados Unidos: “Iniciemos en nuestro continente una relación bajo la premisa de George Washington, según la cual, ‘las naciones no deben aprovecharse del infortunio de otros pueblos (…)  ya es inaceptable la política de los últimos dos siglos (…) caracterizada por invasiones para poner o quitar gobernantes al antojo de las súper potencias. Digamos adiós a las imposiciones y los bloqueos”.

El corazón simple de Gamés se pregunta: ¿cómo habrán recibido en Estados Unidos este discurso bolivariano? Por cierto, el Presidente estuvo acompañado en el presídiumpor el canciller Marcelo Ebrard, la jefa de gobierno de la Ciudad, Claudia Sheinbaum, otros integrantes de su gabinete, su esposa, Beatriz Gutiérrez, y la escritora Isabel Allende.

Al final el Presidente fue consecuente: “podemos estar de acuerdo o no con la Revolución Cubana y con su gobierno, pero el haber resistido 62 años sin sometimiento, es toda una hazaña. Puede que mis palabras provoquen enojo en algunos o en muchos, pero como dice la canción de René Pérez Joglar de Calle 13/Residente, ‘yo siempre digo lo que pienso’”.

Virgen santa: ¿resistir 62 años? ¿Citar a Calle 13? A Gil le va a dar algo, un Presidente de clara y pública filiación castrista. Mecachis.

 

Olímpicos

Gil Gamés es un homo olimpicus. Ve todo lo que pueda de deportes, hasta la indigestión, mañana, tarde y noche. Pero sufre. Puso el despertador para estudiar el partido entre México y Japón en el futbol de las olimpiadas. Gamés no ve juegos, los estudia. ¡Uta! Los japoneses son rápidos, corren como rateros, enciman, muerden, van a todas. En el minuto 11 el marcador señalaba 2 goles para Japón y ninguno para México. ¿Para esto se ha desmañanadoGilga, para sufrir una humillación del Oriente? No hubo forma, pero con diez jugadores México resistió (no como Cuba, pero algo es algo) y hasta anotó un gol. Hasta ahora en el deporte mexicano, todo mal.

Todo es muy raro caracho. Como diría Jaume Peric: “La gente joven está convencida de que posee la verdad. Desgraciadamente, cuando logran imponerla ya ni son jóvenes ni es verdad”. 

Gil s’en va


Gil Gamés

gil.games@milenio.com


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